viernes 24 de noviembre, 2017

Rusia amenazó a EE.UU. con dejar de abastecer a sus astronautas en la estación espacial.

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Rusia amenazó a EE.UU. con dejar de abastecer a sus astronautas en la estación espacial.

PARÍS.- Un serio riesgo de confrontación entre Estados Unidos y Rusia comenzó a perfilarse ayer ante la advertencia de Moscú de que está cerca de “perder la paciencia” con Occidente y con la amenaza de interrumpir el aprovisionamiento de los astronautas norteamericanos que se encuentran en la Estación Espacial Internacional (ISS).

En reacción a la segunda fase de sanciones adoptadas por Washington contra siete personalidades y 17 empresas del entorno del presidente Vladimir Putin , el viceprimer ministro Dimitri Rogozin afirmó: “Si las sanciones se proponen asestar un golpe al sector de la fabricación de cohetes, [los norteamericanos] estarían exponiendo indirectamente a sus astronautas de la ISS”.

Desde que Estados Unidos abandonó los vuelos con transbordadores, en 2011, las naves espaciales rusas son el único medio de transporte que existe con la ISS, donde funciona en permanencia un laboratorio tripulado.

“Honestamente, están empezando a hacernos perder la paciencia con sus sanciones. Ni siquiera comprenden que tendrán el efecto de un boomerang”, precisó.

En la batería de sanciones adoptadas anteayer, Estados Unidos indicó que reexaminarán las condiciones para exportar ciertos equipamientos de alta tecnología susceptibles de tener un uso militar. Algunas de esas piezas e instrumentos electrónicos son utilizados por la industria espacial rusa. En ausencia del ministro Sergei Lavrov, de gira por América latina , el vicecanciller Serguei Riabkov admitió efectivamente que esas sanciones podrían afectar el sector de lanzadores de artefactos espaciales.

Es la primera vez desde el derrumbe de la URSS que Washington recurre a ese tipo de restricciones. Durante la Guerra Fría existía un comité encargado de limitar las exportaciones de tecnología de punta a los países comunistas.

La amenaza formulada por Rogozin -el número tres del Kremlin- es analizada con extremo cuidado por el Pentágono, la NASA y otros organismos del sistema militar norteamericano, que empiezan a estudiar alternativas para intervenir en el espacio en caso de que el Kremlin materialice sus amenazas.

Si así ocurre, el mundo entraría en una fase extremadamente inquietante de la crisis.

Abandonar a los astronautas norteamericanos en el espacio representaría un casus belli comparable a una agresión contra fuerzas militares de Estados Unidos. Una agresión de esa naturaleza, aunque no haya disparos ni víctimas, imprimiría un dramático giro a esta crisis Este-Oeste.

En segundo lugar, el envío de una misión norteamericana de rescate a la ISS asumiría el carácter de un primer enfrentamiento fuera de la Tierra, que colocaría al mundo ante el espectro de un conflicto espacial.

No es fácil que Moscú pueda poner en práctica la amenaza porque también tiene a bordo de la estación a sus propios cosmonautas.

También el canciller Sergei Lavrov, que se encuentra en La Habana, rechazó las sanciones norteamericanas, que “son contrarias al sentido común”. Las últimas sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) fueron adoptadas precisamente ante el incumplimiento de las medidas para bajar la tensión en Ucrania acordadas durante la reunión de cancilleres del 17 de abril, en Ginebra, entre Rusia, Estados Unidos, la UE y el gobierno provisional de Kiev.

Este giro de los acontecimientos amenaza con elevar rápidamente la tensión Este-Oeste, pues Europa también teme una reacción de Moscú después de haber dado a conocer en el Boletín Oficial de la UE una lista de 15 personalidades rusas y ucranianas sancionadas.

En el caso de Europa, las represalias serían de carácter económico, aunque colocar el enfrentamiento en ese terreno podría tener graves consecuencias para Rusia: la UE adquiere 80% del petróleo y 45% del gas que exporta el país. Reemplazar las fuentes de abastecimiento petrolero no resultaría nada difícil para Europa.

En cambio, necesitaría un poco más de tiempo para sustituir el gas sin provocar una ruptura del abastecimiento. La llegada del verano a Europa puede ser propicia para realizar ese cambio sin traumáticos problemas de calefacción.

En sentido inverso, la interrupción de las exportaciones de hidrocarburos podría producir un electroshock en Rusia, que necesita esas divisas para mantener de pie una economía que tendrá un crecimiento inferior a 1% en 2014. Ese tipo se enfrentamientos marcaría el estallido de lo que puede ser una guerra fría económica.

(Fuente:Luisa Corradini | LA NACION)

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