lunes 20 de noviembre, 2017

Cristina habría decidido sostener a Boudou y esperar la pena mínima.

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La ruta del dinero: la incógnita a develar.

Cristina habría decidido sostener a Boudou y esperar la pena mínima.

Cristina ordenó mantener silencio y planifica la defensa.

En el gobierno de Cristina Kirchner no sorprendió el procesamiento del vicepresidente Amado Boudou, acusado de cohecho y tráfico de influencias en la causa Ciccone. Sin embargo, la noticia preocupó porque “no deja de ser muy grave” y porque la Presidenta no la esperaba tan rápido, este fin de semana , sino después de la feria judicial, que comenzará el 18 de julio. Un signo elocuente de esa preocupación fue el cerrado silencio que ella ordenó mantener a todos sus funcionarios sobre el caso, pese a que la oposición pidió a coro el inmediato juicio político y remoción de Boudou.

Según confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, la postura de Cristina Kirchner seguirá siendo la misma: sostener a Boudou y no pedirle la renuncia ni una licencia pese al costo político que paga la Casa Rosada. De todos modos, no se descartan posibles sorpresas.

Apenas se enteró del procesamiento en la madrugada de ayer , Cristina se comunicó con el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, con quien viajó horas antes a su provincia, Santa Cruz.

“Si le piden licencia a Boudou, eso sólo lo saben la Presidenta, Zannini y Máximo Kirchner. De esa mesa no sale. Por ahora, ni renuncia ni juicio político”, dijo una fuente en Balcarce 50. “Hay un 70% a 30% de posibilidades de que lo sostengan. Y se apoyarán en el caso de Mauricio Macri, que está procesado por escuchas”, agregó un alto funcionario.

“No pedirá licencia. Sería convalidar una operación que sería replicada con el resto del Gobierno”, dijo otro funcionario cercano al vice.

No trascendió lo que conversaron Cristina y Zannini en el Sur, pero sí que se pusieron al frente de la respuesta de la defensa de Boudou.

También habrían conversado con Boudou, que se encuentra en Cuba, aunque sus voceros no lo confirmaron ni lo negaron.

Se supo que Cristina y Zannini aprobaron el comunicado de los abogados defensores del vicepresidente, Diego Pirota y Eduardo Durañona, que anunciaron que apelarán ante la Cámara Federal el procesamiento que dictó el juez federal Ariel Lijo. Contenía duras críticas al juez y sus pruebas. La letra fue acordada con Zannini.

Según confiaron a LA NACION altas fuentes oficiales, la Presidenta comprobó ahora que deberá convivir hasta el final de su mandato, en diciembre de 2015, con la presión constante sobre Boudou por parte de la oposición. “El procesamiento era esperable, no sorprende, pero sí preocupa: es muy grave. El problema nos seguirá hasta 2015 y afectará a todos los candidatos presidenciales del PJ el año próximo”, resumió un ministro.

La apuesta del Gobierno es ahora obtener un fallo no tan negativo en la Cámara Federal, que puede confirmar la medida en forma total, parcial o desestimarla.

“Esperamos que la confirme en forma parcial. Sabemos que no puede desestimarla, porque le incendian Tribunales”, señaló a LA NACION un allegado a la Presidenta.

“De los dos delitos, cohecho y negociaciones incompatibles de la función, esperamos que la Cámara rechace el cohecho, el más grave, y minimice la medida”, agregó.

No se descarta que Zannini les aconseje a Boudou y a sus defensores la recusación a Lijo invocando una presunta falta de imparcialidad. Boudou acusa al juez de tener vínculos con un abogado de Nicolás Ciccone. Pero Lijo también procesó a este imputado y le quitó ese argumento al vicepresidente.

Ahora, sólo le queda a Boudou la posibilidad de señalar una amistad de Lijo con el banquero Jorge Brito, pero para recusarlo debería esperar a que se abriera la investigación por la ruta del dinero de Ciccone.

En el Gobierno tienen certeza de que Lijo apuró el procesamiento debido a que Boudou presentó anteayer un escrito para ampliar su indagatoria y el juez sospechaba que contaría algo de todo esto.

Un fantasma comenzó a circular en el entorno presidencial. Pese a la buena relación de Cristina con Francisco, Lijo fue recibido por el Papa el 7 de mayo último en Roma, se fotografiaron juntos y luego se precipitó la causa.

Los allegados a la Presidenta presienten que el apoyo papal a Cristina no se traslada a Boudou. Pero cerca de Francisco aseguraron que no habló del caso con Lijo.

El otro gran temor en el Gobierno sigue siendo que si el vicepresidente percibe que le sueltan la mano se lance a contar detalles del caso que salpicarían a otros funcionarios del Gobierno y al fallecido ex presidente Néstor Kirchner.

“Abandonarlo sería admitir la culpa y abriría una crisis institucional grave”, dicen en Balcarce 50.

No deja de inquietar en la Casa Rosada que el proyecto de ley de estatización de Ciccone, que firmó la Presidenta, podría ser interpretado como encubrimiento.

LA RUTA DEL DINERO

La ruta del dinero, la gran incógnita por develar.

Tras el procesamiento de Amado Boudou, acusado de ser el verdadero dueño en las sombras del fondo The Old Fund, en el expediente judicial queda por investigar otro gran eje: ¿quiénes aportaron los millones que financiaron la aventura? ¿ Quiénes protagonizan, en las sombras, la “ruta del dinero”?

Hasta ahora, dos sospechosos aparecen en primera fila. Son el banquero Jorge Brito y su amigo Raúl Moneta, aunque surgieron los nombres de otros empresarios durante los últimos dos años, entre ellos los de Ernesto Gutiérrez, David Martínez o Claudio Belocopitt.

Las defensas de Boudou, de su socio José María Núñez Carmona y de su presunto testaferro, Alejandro Vandenbroele, sumaron confusión durante las últimas semanas, cuando tras insistir en que Moneta era el verdadero “dueño” del misterioso fondo The Old Fund, comenzaron a mencionar a Brito. Y le exigieron al juez federal Ariel Lijo que profundice su pesquisa por esa senda.

En rigor, Moneta jamás se presentó a sí mismo como “dueño” de The Old Fund. Sólo acompañó supuestos documentos que lo mostrarían como quien prestó más de $ 35 millones a cambio de una garantía sobre las acciones de la nueva Ciccone.

Los documentos en que se apoya la versión, sin embargo, muestran varios puntos endebles, concluyó el síndico del expediente de la quiebra de la imprenta, Martín Stolkiner. Primero, porque incluyen múltiples incongruencias -entre otras, sobre la fecha real en que se firmaron esos papeles-. Segundo, porque Vandenbroele firmó esos documentos cuando le estaba prohibido por ley, por lo que su firma resultaba “ineficaz de pleno derecho”.

No es el único punto endeble de la versión que promueven las defensas. Porque la Cooperativa de Crédito Marítima del Sur Limitada, por la cual en teoría se canalizaron $ 29 millones, vulneró su propia acta constitutiva, prestó más fondos de los que registraba como capital y actuó en la práctica como pantalla intermediaria entre Vandenbroele y el Banco Macro, según informó a la Justicia el Inaes (el organismo estatal que debe regular y controlar a ese tipo de entidades en teoría sin fines de lucro).

Al declarar ante el juez Lijo, Guillermo Reinwick, el yerno de Nicolás Ciccone que también fue procesado, aportó otro argumento que alimenta las sospechas sobre la supuesta “ruta del dinero”. Planteó que mientras lo querían presentar como dueño de The Old Fund también lo señalaban como el receptor de los fondos de Moneta o Brito, pero él no le conoce la cara a ninguno de los dos.

“YO TRABAJO PARA JORGE”

Reinwick ahondó en esa senda. Dijo que mientras el Banco Provincia le pide desde hace cuatro meses todo tipo de avales propios y de terceros para prestarle $ 1 millón, en teoría Brito y Moneta le prestarían $ 50 millones sin siquiera conocerlo. “Quiero que alguien me explique cómo puede suceder esto”, desafió.

El cerrajero que puede abrir la ruta del dinero es, acaso, el ex número dos de Vandenbroele en la nueva Ciccone, Máximo Lanusse. Antes de llegar a la imprenta trabajó como gerente en el Macro y aún hoy repite ante sus íntimos un latiguillo: “Yo trabajo para Jorge”. Es decir, Brito.

Cuando sea citado a indagatoria por la Justicia, Lanusse podrá también aclarar que no conoce a Moneta, quien afronta serios problemas de salud que lo dejarán como inimputable. También podría contar sobre su paso informal por Plumada SA, la firma salteña que le adjudican a Brito y, los más osados, a Héctor Colella, el heredero del emporio de Alfredo Yabrán.

La pata extranjera detrás de la nueva Ciccone muestra inconsistencias similares. Detrás de The Old Fund apareció el fondo Tierras International Investments. Pero se disolvió en Holanda hace más de un año, según reveló LA NACION. También la firma Dusbel SA. Pero en Uruguay figura Vandenbroele como el “beneficiario final” de esa sociedad.

Tras la disolución de Tierras, a su vez, The Old Fund pasó a repartirse entre Dusbel y European Advisory Panel, que pese a su nombre se constituyó en Delaware, el estado que más se parece a un paraíso fiscal en Estados Unidos.

Otra vez, en teoría, esa sociedad es de Reinwick. Pero cuando comenzaron a llegar reportes societarios y resúmenes bancarios, el yerno de Ciccone se encargó de acudir a un escribano, certificar copias y devolver los originales a Estados Unidos con el aviso de que todo eso no era suyo y que, por tanto, se estaba ante un potencial fraude. ¿Habrán iniciado las autoridades norteamericanas una investigación local por posible lavado de activos?

Los papeles de European Advisory Group no fueron los únicos que llegaron a Reinwick. También otros de nombre peculiar: “First Family LLC”. La traducción literal sería: “Primera Familia”. Pero la traducción correcta es peor: “Familia Presidencial”.

ADNbaires/Fuente Mariano Obarrio y Hugo Alconada Mon/ LA NACION

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