miércoles 22 de noviembre, 2017

Preocupa a Cancillería probables embargos a embajadas argentinas.

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Hubo llamadas insistentes desde el exterior, cables cifrados y reuniones secretas en el Palacio San Martín. Es por el tema de la deuda con los holdouts y la sentencia del juez Griesa.

Preocupa a Cancillería probables embargos a embajadas argentinas.

Hubo llamadas insistentes desde el exterior, cables cifrados y reuniones secretas en el Palacio San Martín. La Cancillería se convirtió en los últimos días en una fuerte caja de resonancia del conflicto entre el Gobierno, el juez Thomas Griesa y los holdouts. El nerviosismo responde a una cuestión de supervivencia: el temor a posibles embargos de los fondos buitre a cuentas bancarias, inmuebles, vehículos o bienes correspondientes a la diplomacia argentina en el exterior.

Una opción para evitar la incautación de cuentas por parte de los holdouts sería trasladar fondos de la Cancillería desde Estados Unidos a otros países, pero no trascendió si el operativo se puso en marcha. Lo cierto es que las autoridades del Palacio San Martín, incluido el canciller Héctor Timerman, dan muestras de preocupación y analizan eventuales alternativas para evitar embargos.

Según pudo saber LA NACION, el canciller instruyó a la secretaria de Coordinación y Cooperación Internacional, Paula Verónica Ferraris, que estudie posibles soluciones tendientes a “sellar herméticamente”, tal como lo definieron, los fondos del servicio exterior que tiene la Nación.

Hasta el jueves por la noche la funcionaria de confianza de Timerman se encontraba en el exterior y su equipo trabajaba en el tema con detenimiento.

No obstante, se pudo saber que el clima de preocupación y malestar es generalizado en toda la Cancillería desde que se conoció que la Argentina podría entrar en un default técnico a partir de este lunes.

“Estamos en alerta y vamos a reaccionar con tranquilidad porque la ley nos ampara. Aunque siempre puede haber un juez que eluda la legalidad internacional y avance sobre nuestros bienes”, expresó a LA NACION un destacado funcionario del área administrativa del Palacio San Martín.

Según la Convención de Viena, los salarios, los bienes y las cuentas de la diplomacia no son embargables.

La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas es un tratado internacional que regula las relaciones diplomáticas entre los países y la inmunidad del personal diplomático. Fue adoptada el 18 de abril de 1961 en Viena y entró en vigor el 24 de abril de 1964.

No obstante, algunos abogados especializados en temas diplomáticos consideran que hay otros rubros dentro del servicio exterior que podrían ser pasibles de eventuales incautaciones por parte de los holdouts.

Por ejemplo, la recaudación consular que obtienen las dependencias diplomáticas en el exterior por trámites comerciales y otros servicios. Estos fondos son considerados ingresos del Tesoro y por lo tanto podrían ser embargados por los fondos buitre.

Los edificios y vehículos de las embajadas estarían amparados por la Convención de Viena. Aunque varios embajadores consultados por LA NACION recordaron que la Fragata Libertad también tenía inmunidad diplomática y estuvo embargada desde octubre de 2012, en Ghana, hasta que finalmente fue liberada en enero del año pasado.

“Si algún loco embarga bienes o cuentas vamos a juicio y allí siempre hemos ganado. Por eso estamos tranquilos”, dijo a LA NACION un funcionario cercano a Timerman que desestimó la idea de un eventual embargo de cuentas y bienes al servicio exterior.

Por otra parte, hay quienes creen que los bienes diplomáticos podrían ser embargados, aunque no así los haberes.

La única vez que no se cobraron haberes diplomáticos fue al final del gobierno de Raúl Alfonsín, ya que por problemas económicos hubo un retraso de más de cinco meses en el pago de salarios.

En 2001 y en octubre de 2012 también hubo un retraso de pago de haberes en la Cancillería ante la amenaza de un embargo de cuentas de parte de los fondos buitre y por los inconvenientes que habría sufrido el Banco Central para girar dólares al exterior.

En ese entonces se ensayó una ingeniería financiera por la cual los fondos que iban hacia Estados Unidos se desviaban a Suiza y los diplomáticos debían cobrar en Ginebra sus haberes para evitar embargos.

Se estima que hay más de 190 sedes diplomáticas de la Argentina en el mundo y cada embajador cobra un promedio de 15.000 dólares mensuales.

A ello hay que agregar el sueldo del personal que trabaja en cada sede diplomática y los gastos de traslados.

Aquellos funcionarios que guardan optimismo alrededor de la Cancillería arrojan la pelota hacia afuera.

“Hay otros activos del Estado que no son de la diplomacia y que estarían más complicados que nosotros”, reflexionó un diplomático. Entre esos ejemplos estarían las sucursales del Banco Nación en el exterior, los activos de YPF o los aviones presidenciales, entre otros posibles.

Por el momento, el nerviosismo y malestar generalizados se irán potenciando hasta que el Gobierno no logre una solución con los fondos buitre y se desactive el peligro de default con los consecuentes embargos latentes.

KICILLOF PODRÍA VOLVER A EE. UU. ESTA SEMANA

La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a una sesión extraordinaria de su consejo permanente para mañana, con el objetivo de analizar la disputa judicial que tiene la Argentina con los fondos buitre.

En el encuentro se atenderá un pedido del Gobierno para convocar el jueves a los cancilleres de los países miembros en su sede en Washington.

Si avanza la solicitud, el ministro de Economía, Axel Kicillof, viajará otra vez a Estados Unidos para asistir al encuentro. Lo acompañará el canciller Héctor Timerman.

ADNbaires/Fuente Martín Dinatale | LA NACION

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