viernes 24 de noviembre, 2017

La guerrilla en Paraguay: ¿Delincuentes comunes o plan de acción de un estado paralelo?.

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La guerrilla en Paraguay: ¿Delincuentes comunes o plan de acción de un estado paralelo?.

Un video que circula en los medios de Paraguay esta semana sacudió a la sociedad local. En él se ve, por primera vez, a una de las personas más buscadas del país: Arlan Fick, de 17 años, que fue secuestrado por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) hace casi siete meses.

Es la primera prueba de vida que se tiene del joven, que fue llevado de su hogar el 2 de abril pasado y se ha convertido en el rehén que más tiempo ha estado en manos del EPP. En la cinta, que el grupo entregó la última semana pero que las autoridades recién dieron a conocer de forma completa esta semana, Arlan afirma que pronto será puesto en libertad.

“El Ejército del Pueblo Paraguayo va a cumplir con lo que le prometió a mi padre y quieren asegurarse de que una vez que me liberen yo pueda llegar junto a mi familia sano y salvo”, afirma.

La aparición del video reavivó la conmoción social que había generado en abril el secuestro del estudiante, hijo de un acaudalado ganadero brasileño que reside en el departamento de Concepción, 450 kilómetros al norte de la capital, Asunción.

Esa zona de montes y haciendas ganaderas es el principal lugar donde opera el EPP, un grupo formado por una veintena de personas que se autodefinen como guerrilleros de izquierda. Según las autoridades y muchos de los medios, se trata simplemente de una banda delictiva.

LOS SECUESTROS DEL EPP

El EPP surgió como un desprendimiento del Partido Patria Libre (PPL), una pequeña fuerza política que fue disuelta luego de ser acusada por el secuestro y muerte de Cecilia Cubas, en 2004.

Cubas, hija del expresidente paraguayo Raúl Cubas (1998-1999), tenía 31 años cuando fue raptada el 21 de septiembre de 2004, y su cadáver fue hallado cinco meses más tarde enterrado en una vivienda en las afueras de Asunción.

En 2008, poco después de formarse, el EPP cometió su primer secuestro bajo ese nuevo nombre: capturó al ganadero Luis Lindstron, que fue liberado dos meses más tarde tras el pago de un rescate.

Al año siguiente volvió a atacar, secuestrando a otro hacendado de Concepción, Fidel Zavala, quien fue retenido durante 94 días hasta que su familia cumplió lo exigido por el grupo.

ESTADO DE EXCEPCIÓN

Los casos de Lindstron y Zavala llevaron al entonces presidente Fernando Lugo (2008-2012) a decretar un “estado de excepción” por 30 días, en abril de 2010, en cinco departamentos del norte del país.

BBC Mundo visitó Concepción en esa época y dio cuenta del enorme despliegue militar del llamado operativo Py’aguapy, con el que se buscó desmantelar al EPP. También habló con ONG que denunciaron los abusos de militares contra campesinos de la zona acusados de encubrir al EPP.

A pesar de que en los diversos operativos se logró detener a varios integrantes del grupo, el EPP volvió a resurgir, y de la manera menos esperada.

EL CASO DE ARLAN

El 2 de abril de este año la agrupación invadió la casa de la familia Fick y se llevó a Arlan, quien en ese momento tenía 16 años.

El secuestro fue resistido por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), un grupo de policías y militares creado por el gobierno paraguayo específicamente para luchar contra el EPP. En el tiroteo murieron dos integrantes de ese grupo y un militar.

Dos días después, el FTC informó del hallazgo del cuerpo baleado de un peón rural, Isaac Arce, a 300 metros del lugar del tiroteo. El FTC y el EPP se acusan mutuamente por esa muerte.

El periodista Arnaldo Cardozo, quien ha seguido las actividades del EPP por años para el diario ABC Color, explicó a BBC Mundo por qué el secuestro de Arlan impresionó tanto a la sociedad. “Nunca antes se habían llevado a alguien tan joven, ni tampoco retuvieron a una víctima por tanto tiempo”, señaló.

Por semanas los medios siguieron paso a paso los esfuerzos por recuperar al estudiante, cuyo rostro de mirada inocente inundó la prensa paraguaya y las redes sociales, que pedían por su liberación. Pero a pesar de que el padre de Arlan, Alcido Fick, anunció haber pagado el rescate de US$500 mil, el joven no fue liberado.

200 DÍAS

El caso de Arlan fue desapareciendo de los titulares a medida que pasaba el tiempo. Sin embargo, su ausencia siguió presente en el inconsciente colectivo. En septiembre pasado, al cumplirse diez años del secuestro de Cecilia Cubas, su madre, la senadora Mirta Gusinky, recordó al joven cautivo.

“Lo que le sucedió a Cecilia le puede suceder a cualquiera, hoy le tenemos a Arlan y puedo sentir el dolor que tiene la familia Fick”, lamentó entre lágrimas Gusinky, en el homenaje que se le rindió a su hija.

El 19 de octubre los medios remarcaron que ya se habían cumplido 200 días desde la desaparición de Arlan, una cifra récord. Según Cardozo, muchos en Paraguay ya empezaban a pensar lo peor.

De ahí la enorme sorpresa que causó la divulgación del video que miembros del EPP dejaron cerca de la casa de los Fick, para ser entregado a las autoridades y los medios. En la cinta, Arlan lee un mensaje en el que afirma que no ha sido liberado aún porque sus captores temen que sea asesinado por las mismas fuerzas de seguridad.

“La noche del 2 de abril yo fui testigo cuando las fuerzas de tareas conjuntas asesinó a Isaac Arce y por ese motivo el gobierno paraguayo quiere asesinarme”, lee el joven. También pide “la mediación del gobierno brasileño” para que garanticen su vida una vez que “la guerrilla” lo libere.

PELIGRO

Algunos analistas consideran que con este pedido el EPP busca tener renombre internacional. A pesar de ser un grupo pequeño, los militantes son responsabilizados por la muerte de 38 personas: 22 civiles, 13 policías, y tres militares.

En julio pasado, secuestraron al policía Edelio Morínigo, quien es retenido junto a Arlan y a quien el grupo pretende canjear por seis prisioneros del EPP, pedido que fue rechazado por el gobierno.

Según las autoridades paraguayas, la agrupación recibió entrenamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y su peligro excede su tamaño. Sin embargo, otros creen que el gobierno usa la lucha contra este grupo para justificar otro fin.

Aníbal Carrillo, secretario general y excandidato presidencial del Frente Guasú (la agrupación de Lugo), dijo a BBC Mundo que “el EPP es un pretexto para la persecución campesina”.

“La persecución tiene por objetivo despoblar el norte del país de campesinos paraguayos para permitir la irrupción de compradores, principalmente brasileros, para la ganadería o para las grandes explotaciones de soja y en un futuro para la explotación minera en la región”, denunció. (Fuente La Nación).

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