miércoles 22 de noviembre, 2017

En Provincia, ningún candidato rompe los relojes.

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La cerrera a la gobernación de Buenos Aires con final abierto.

En Provincia, ningún candidato rompe los relojes.

La campaña está a la vuelta de la esquina . Comenzó la cuenta regresiva. Algunos calientan motores hace tiempo; otros recién dan los primeros pasos confiados en que un escenario todavía volátil da oportunidades a todos. Es que a diferencia del panorama que presenta la carrera por la Presidencia, las tendencias sobre quién ocupará el sillón que dejará Daniel Scioli son por ahora imprecisas.

Determinante en la definición de una contienda nacional, el principal distrito electoral del país es, además, el más extenso. Quien recorra las rutas bonaerenses con regularidad -un camionero, por caso- advertirá en los carteles y las pintadas que a menos de un año de los comicios abundan los candidatos a gobernador. Si además de ser un conductor atento al paisaje esa persona también leyera las páginas políticas de la prensa sabría que hay al menos 26 nombres en danza para el cargo. Demasiados.

Las fuerzas con mayor peso son las que más aspirantes tienen en carrera. Entienden, por supuesto, la conveniencia de que haya una depuración previa a las primarias, ese gran ordenador que esperan los encuestadores para afinar el análisis. Y para ese filtro serán clave los posicionamientos que se logren este verano. Por ahora todos juegan.

Tras mantener en vilo a propios extraños durante los últimos meses, Martín Insaurralde desconcertó a todos a comienzos de mes cuando anunció su salida del Congreso para volver a la intendencia de Lomas de Zamora. El único candidato con un liderazgo firme en los sondeos se mantiene desde entonces en silencio, escuchando críticas de la oposición por no haber honrado su mandato como diputado y a la vez planteos semejantes desde el Frente para la Victoria.

Las consecuencias de la jugada de Insaurralde son impredecibles. No sólo siembra dudas sobre el sello que lo podría apañar en las elecciones sino que pone en cuestión incluso sus posibilidades. Ocurre que a contramano de los pronósticos, la maniobra estuvo lejos de abrirle las puertas del Frente Renovador y, en cambio, avivó las resistencias a su posible “salto”.

En cualquier caso, la incertidumbre sobre el futuro del jefe comunal impacta de lleno en el oficialismo. De confirmarse su alejamiento, el espacio pierde la que por ahora era su carta ganadora.

No obstante, dirigentes que quieran dar la misma pelea sobran. La lista es extensa: Santiago Montoya, Gabriel Mariotto, Fernando Espinoza, Patricio Mussi, Cristina Álvarez Rodríguez y Diego Bossio. El último aparece como el mejor posicionado. Y cabe agregar al secretario de Seguridad Sergio Berni, que nunca confesó en público esa aspiración pero al que la Casa Rosada mide como posible candidato.

A diferencia de los dardos que cruzan los precandidatos a Presidente del oficialismo, en la Provincia el trato entre rivales es más cordial. Las chicanas son menos frecuentes, pese a que coexisten en el grupo kirchneristas “de paladar negro” con dirigentes del riñón sciolista. Con menos matices, se cuidan de abrir heridas que pongan en juego la unidad.

Una fuente con llegada a varios de los postulantes explicó a Infobae que por ahora rige una “libertad” absoluta para que todos trabajen en sus armados. Pero estimó que a las PASO llegarán menos de la mitad. Lejos de observar una tensión entre las partes, admitió la posibilidad de que se consoliden fórmulas que contengan a referentes de la gestión bonaerense con quienes responden directamente a la Casa Rosada. Incluso no descartó que “baje” algunos de los “presidenciables” a competir en Provincia. ¿Florencio Randazzo? ¿Julián Domínguez? Ambos lo rechazan de plano, pero persisten los rumores.

El Frente Renovador también alberga numerosos pretendientes a llegar a la Casa de Gobierno. Los nombres parecen haberse reducidos a cinco tras la reunión que mantuvo Sergio Massa esta semana para acordar “ejes programáticos”. Estuvieron los diputados Darío Giustozzi y, Felipe Solá; los intendentes Jesús Cariglino y Gustavo Posse; y la legisladora provincial Mónica López.

Como en el FpV, en el espacio existe una libertad de acción para todos. El pulso de la campaña y las encuestas dirán más adelante si todos participarán en las PASO. En principio, la opción es improbable.

Desde el entorno de uno de los candidatos explicaron a Infobae que el encuentro sirvió para trazar los parámetros de la campaña. Quedó claro que cada uno podrá buscar diferenciarse de sus contendientes internos pero sin que los discursos dañen al partido. Y que los intendentes deberán evitar las definiciones hasta que el panorama esté más claro.

En la cumbre no se habló del factor “Insaurralde”. Es un tema que divide aguas en el seno del partido ya que hay quienes observan la conveniencia de sumarlo a sus filas y los que creen que les quitará credibilidad como alternativa opositora. Tampoco se mencionaron los nombres de Francisco De Narváez ni Mario Ishii, dos posibles candidatos a los que algunos plantean incluir en la interna. Las fuentes consultadas por este medio aseguraron que las versiones al respecto carecen de fundamentos concretos.

En la tarea de revalidar la victoria obtenida en las legislativas de 2013, Giustozzi es hoy quien aparece mejor parado en los números para terminar siendo el abanderado del frente. La presencia del ex intendente de Tigre en su acto de lanzamiento fue una señal importante.

Una campaña discreta pero obstinada comienza a dar frutos para el PRO con María Eugenia Vidal. Meses de recorrer la Provincia a diario le han valido unos puntos más en las encuestas y ya hay algunos estudios que la ubican a la par o por encima de Jorge Macri, la otra alternativa del jefe de Gobierno para dar pelea en territorio bonaerense.

Juntos, el intendente de Vicente López y la vicejefa de Gobierno porteña suman una cifra para nada despreciable si se tiene en cuenta que la última elección no hubo boleta amarilla junto a las urnas. Sin embargo, hay versiones de que el primo del ex presidente de Boca no querría volver a ser candidato, una decisión que los analistas no se animan a predecir de qué manera impactaría en las oportunidades del partido.

Mientras que muchas provincias el PRO explora acuerdos con el Frente Amplio UNEN para tener fórmulas competitivas que presentar a una gobernación, la opción parece no estar en la mesa de discusión en Buenos Aires. Sucede que en ese distrito prima la facción más intransigente de la UCR, y el GEN y Libres del Sur tienen un peso mayor que la Coalición Cívica, que en cambio sí ve con buenos ojos el pacto estratégico que pregona su titular, Elisa Carrió.

De todos modos, el macrismo busca influir en la decisión de la cúpula de FAUnen a través de los intendentes. Ya ha sumado a un puñado a sus filas y se entusiasma con seguir en la misma línea. Están seguros que un número significativo provocará una presión hacia arriba para entablar negociaciones.

También prolífico en lo que a nombres respecta, el Frente UNEN no consigue despegar en las encuestas. El motivo parece estar en la falta de un liderazgo claro; rebosan los aspirantes pero no las definiciones. Y a excepción de Margarita Stolbizer, no hay otro que despierte demasiadas adhesiones.

El mayor problema es que Stolbizer no tiene intenciones de volver a candidatearse (al parecer puso la brújula en el Parlasur). Sus allegados dejaron trascender que aboga porque sean otros dirigentes del GEN los que lleven esa bandera: Jaime Linares, Abel Buil, Gerardo Milman. Todos enfrentan el mismo desafío: el desconocimiento.

En el radicalismo el que dio el paso más firme fue Miguel Bazze. El vicepresidente del bloque en la Cámara de Diputados lanzó su candidatura días atrás y cosechó apoyos importantes dentro del partido. Otro que se menciona para representar a esa fuerza es el neurólogo Facundo Manes, pero los rumores hace tiempo que perdieron impulso.

La nómina la completan Jorge Ceballos (Libres del Sur) y Héctor “Toty” Flores, el alfil de Carrió en la Provincia.

En el espacio coinciden en que las confirmaciones de los precandidatos a Presidente ayudarán a ordenar la interna. Pero también esa definición se prolonga y el tiempo les juega en contra.

Luego de una elección que arrojó un saldo positivo en 2013, los partidos de izquierda se esfuerzan en combinar una renovación de dirigentes con un trabajo de unidad que los consolide como una opción seria al electorado.

El congreso de del FIT consagró semanas atrás a Christian Castillo como el elegido para disputar la gobernación. Pese a no contar con contendientes internos, los sondeos aún no lo ubican en lugares de consideración. (Fuente Federico Ibáñez), Infobae)

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