domingo 24 de septiembre, 2017

Un fallo ejemplar e inédito en el mundo: concedieron un hábeas corpus a la orangutana del Zoo porteño.

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Un fallo ejemplar e inédito en el mundo: concedieron un hábeas corpus a la orangutana del Zoo porteño.

Veinte años vivió en el zoo de Palermo. Se llama Sandra y es la orangutana de Sumatra que pasó dos décadas encerrada para entretener a los niños, pero que ahora recuperará su libertad. En un fallo descomunal a nivel mundial, la Sala II de la Cámara de Casación Penal le concedió un hábeas corpus y resolvió, por unanimidad, que gozará de derechos básicos tras ser declarada “sujeto no humano”.

Sandra tiene 29 años y fue reconocida como persona jurídica, lo que le abre el camino a ser trasladada a un santuario brasilero donde podría vivir en semilibertad. Si bien los animales no gozan de derechos como las personas, se considera que los chimpancés, orangutanes y gorilas cuentan con un grado de entendimiento y sentimientos similares a los del humano.

“A partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática -sostuvo-, menester es reconocer al animal el carácter de sujeto de derechos, pues los sujetos no humanos (animales) son titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito competencial correspondiente”. El tribunal argumentó que se apoyó en el libro del juez de la Corte Suprema, Raúz Zaffaroni, llamado Derecho Penal. Parte General, y en La Pachamama y el Humano. En tanto, la resolución fue firmada por los jueces Alejandro Slokar, Ángela Ledesma y Pedro David.

El hábeas corpus, pedido en noviembre pasado por la Asociación de Funcionarios y Abogados por el Derecho de los Animales (Afada), había sido rechazado en noviembre por la jueza penal de instrucción Mónica Berdión de Crudo, pero finalmente la Sala II consideró que se trataba de un “confinamiento injustificado de un animal con probada capacidad congnitiva”.

“En este tipo de pedidos fundamentalistas se desconoce el comportamiento natural de la especie. Los orangutanes son animales solitarios y muy tranquilos, que sólo se juntan para aparearse o atender a sus crías. Desconocer la biología de la especie, alegando injustificadamente maltratos, estrés o depresión del animal, es incurrir en uno de los errores más comunes de los seres humanos que es humanizar cualquier conducta animal. Sandra goza de cuidados excepcionales y vive en soledad porque es lo que requiere su especie”, le dijo a La Nación Adrián Sestelo, jefe de Biología del Zoo.

Respecto a la decisión judicial sostuvo: “Es una medida histórica. Constituye un golpe a la columna vertebral del ordenamiento jurídico argentino, cuyas normas civiles consideran a los animales como cosas y abre un camino, no sólo para los grandes simios, sino también para el resto de aquellos seres sintientes que se encuentran injusta y arbitrariamente privados de libertad en zoos, circos, parques acuáticos y centros de experimentación”.

Según contaron, Sandra nació en 1986 en el zoo alemán de Rostock y llegó al país en 1994. Tuvo un compañero con quien formó familia y tuvo a Shembira, trasladada a otra institución. Tras dos décadas de cautiverio, podría recuperar su libertad y vivir con otros de su especie en un santuario en Brasil. (Fuente Infobae).

EL FALLO NO ES EXTENSIBLE A OTROS ANIMALES

Por primera vez en la historia, un primate fue considerado por los jueces “sujeto no humano”, lo que habilitará a pedir su liberación como próximo paso. Aunque la decisión servirá de antecedente en todo el mundo, advierten que no será extensible a otro tipo de animales.

“Esto sólo se aplica al caso de Sandra y de los grandes primates, que tienen el 96% de identidad genética con los seres humanos”, explicó el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, quien actuó como abogado patrocinante de la asociación que pide el traslado de la orangutana a un santuario en el que pueda vivir en un régimen de semilibertad o “libertad controlada”.

Aunque las leyes argentinas no contemplan que los animales tengan derechos similares a las personas, la biología y las ciencias coinciden en que chimpancés, orangutanes y gorilas tienen entendimiento y sentimientos que pueden ser comparados con los de los seres humanos.

“Esto es un antecedente inédito a nivel mundial. No solamente va a repercutir en este caso, sino que va a generar una gran discusión en términos jurisprudenciales en otros casos, en términos legislativos y en términos filosóficos: ¿qué entendemos filosóficamente cuando hablamos de humanidad?”, explicó Gil Domínguez, en una entrevista con el periodista Reinaldo Sietecase en radio Vorterix.

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