martes 21 de noviembre, 2017

El periodista que dio la primicia sobre la muerte de Nisman se tuvo que ir del país: Está en Israel.

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El periodista que dio la primicia sobre la muerte de Nisman se tuvo que ir del país: Está en Israel.

Damian Pachter, que dio la primicia sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman hace una semana por la red social Twitter, confirmó que se instaló en Israel después de -según afirma- ser perseguido por agentes de inteligencia en la Argentina y temer por su vida. El reportero contó su versión en el diario israelí Haaretz, para el que colaboraba cuando trabajaba en el Buenos Aires Herald y afirmó: “La Argentina se convirtió en un lugar oscuro conducido por un sistema político corrupto”.

Recién llegado a Israel, adonde arribó después de pasar por Uruguay y España, Pachter escribió el artículo “Por qué huí de la Argentina después de dar la primicia de la muerte de Alberto Nisman”, en el que da detalles sobre su sensación de que su vida “corría peligro” en el país, tal como dijo a medios locales en el Aeroparque Metropolitano ayer antes de dejar el país.

Anoche, la agencia gubernamental Télam publicó un artículo revelando información privada sobre el vuelo que había tomado Pachter hacia Uruguay con información que le brindó Aerolíneas Argentina, la línea aérea de bandera también controlada por el Estado.

“Después de que me fui de la Argentina me enteré que el gobierno todavía estaba publicando información equivocada sobre mí en las redes sociales. La cuenta de Twitter de la Casa Rosada, el palacio presidencial argentino, publicó los detalles del ticket de avión que había comprado, y afirmó que tenía la intención de regresar a Argentina el 2 de febrero… En otras palabras, que no había huido del país realmente. De hecho, mi fecha de regreso es en diciembre”, escribió Pachter al final de un artículo publicado en inglés, y ratificó así su intención de volver al país después del cambio de gobierno.

“La Argentina se ha convertido en un lugar oscuro conducido por un sistema político corrupto. Yo todavía no termino de entender todo lo que me ha pasado durante las últimas 48 horas. Nunca imaginé que mi regreso a Israel iba a ser así”, concluye el texto.

Pachter comienza su artículo explicando que a él le llegó la información sobre la muerte de Nisman el domingo pasado a la noche cuando cubría la denuncia de encubrimiento del fiscal sobre la presidenta, Cristina Kirchner , el canciller, Héctor Timerman , y otras figuras relacionadas con la Casa Rosada.

El periodista afirma que creyó en la fuente que le pasó la información de la muerte de Nisman en su casa por los detalles que le proporcionaba y dice que “su nombre nunca va a ser revelado”.

“Dos cosas estaban en mi mente: la seguridad de mi fuente y el derecho de la gente a saber lo que pasó ese día, aunque no necesariamente en ese orden”, señala y cuenta que decidió que Twitter era la vía más directa para que se hiciera viral. “Ese fue el primero de muchos días sin dormir”, dice.

“Los días siguientes estuvieron marcados por un gobierno tratando de crear una historia oficial. En primer lugar, la jefa de Estado sugirió una «hipótesis de suicidio», y luego, un misterioso asesinato. Ellos, por supuesto, no eran culpables. De nada”, escribe Pachter. Más adelante, cuenta que Télam lanzó una noticia el pasado viernes en la que citaban un falso tuit del periodista del Herald.

En ese momento, contó, entró en ira, pero cuando se tranquilizó se dio cuenta “que ese tuit era una suerte de mensaje en clave”. Pachter le comentó la situación a un amigo, que le recomendó que se tomara un colectivo en Retiro y dejara Buenos Aires. “Tuve mucha suerte: cuando llegué, un colectivo se iba en dos minutos. A dónde iba el colectivo, nunca revelaré tampoco”, continúa el texto.

“Después de varias horas en la ruta, llegué a la estación de ómnibus, donde permanecí durante un par de horas. Resultó ser un gran error: creo que ese fue allí donde alguien empezó a observarme. Pero yo no me di cuenta en ese momento”, cuenta el periodista.

“Entonces tuve que considerar qué era lo mejor que podía hacer, porque cuando un agente de inteligencia argentino está detrás tuyo, nunca es una buena noticia”
“Yo no quería quedarme demasiado tiempo en un mismo lugar, por lo que me acerqué a una estación de servicio cercana. Mi amigo me contactó y me dijo: «Voy a estar allí en 20 minutos»”, continúa el relato.

“Yo estuve sentado por allí durante dos horas más o menos, cuando una persona muy extraña entró. Vestía un jean, una campera de jean y anteojos de sol Ray-Ban. Noté su presencia de inmediato, pero me quedé donde estaba. Él estaba sentado a dos mesas de distancia de la mía”, sigue.

“De repente sentí un dedo en mi cuello y salté como nunca lo hice en toda mi vida”, escribe Pachter, y cuenta que se trató de una broma de su amigo, quien luego le dijo: “Estás bajo vigilancia, ¿no notaste al tipo de inteligencia que está atrás tuyo?”. Según su amigo, el hombre de jean y anteojos era un agente de inteligencia, por lo que le sacó una foto desde lejos. Cinco minutos, ese hombre se fue. “Tengo esa foto aquí conmigo”, advierte el periodista.

“Entonces tuve que considerar qué era lo mejor que podía hacer, porque cuando un agente de inteligencia argentino está detrás tuyo, nunca es una buena noticia. Él no sólo quería tener un café conmigo, eso es seguro”, afirma Pachter.

Fue entonces cuando Pachter decidió que debía salir del país “inmediatamente”. “Así que me puse en contacto con uno de mis mejores amigos, que se asustó, pero que entendió la situación. Tuvimos que hacerlo rápido, y estoy seguro de que su eficiencia me salvó la vida. Siempre estaré agradecido con él”, cuenta en su relato casi épico.

El itinerario sería Buenos Aires-Montevideo-Madrid-Tel Aviv. Con perfil bajo, dice, volvió a la estación de Retiro, algo que considera “la parte más aterradora de ese largo día”. “Yo estaba seguro de que si algo pasaba, iba a suceder en la estación de tren, un lugar muy peligroso por la noche”, explica.

“Tuve la sensación de que alguien estaba detrás de mí y me dispararía desde un ángulo extraño. Pero entonces sospeché de mi taxista aún más. Me imaginé que se desviaría y me llevaría a algún otro lugar”, continúa.

“No tengo ni idea de cuándo voy a estar de vuelta en la Argentina; ni siquiera sé si quiero. Lo que sí sé es que el país donde nací no es el lugar feliz que mis abuelos judíos me contaban”.

Pachter entonces envió mensajes de texto a su madre y a dos amigos y colegas para encontrarse en Aeroparque y despedirse. “No podía decir mucho tiempo en el teléfono porque estaba siendo vigilado”, acota. Antes de subirse al avión, entonces, le dijo adiós a su madre y dio algunas declaraciones a sus amigos periodistas para que publicaran en la prensa local.

“Yo estaba volando de vuelta a casa, a Tel Aviv, como siempre quise”, recuerda sobre el comienzo de su viaje.

“No tengo ni idea de cuándo voy a estar de vuelta en la Argentina; ni siquiera sé si quiero. Lo que sí sé es que el país donde nací no es el lugar feliz que mis abuelos judíos me contaban”, escribió. (Fuente La Nación/Foto Twitter).

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