martes 21 de noviembre, 2017

La Presidenta propuso una ley para disolver la ex SIDE.

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Se crea una Agencia Federal de Inteligencia, pero las "escuchas" quedarían a cargo de Gils Carbó.

La Presidenta propuso una ley para disolver la ex SIDE.

La presidente Cristina Kirchner habló por cadena nacional, y en un discurso que duró 59 minutos, la mandataria anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para disolver la actual Secretaría de Inteligencia y la creación de una nueva agencia federal encargada del área.

La iniciativa será remitida al Congreso antes del viaje de la mandataria a China, en los primeros días de febrero y para su tratamiento, la Presidente dictó un decreto para llamar a sesiones extraordinarias.

Durante su mensaje, explicó que tomó la decisión de disolver la SI porque el Gobierno notó “desde 2013”, cuando se firmó el memorándum con Irán, un “bombardeo” contra ese acuerdo y, desde allí, la “intensificación de una serie de denuncias contra esta Presidente de la manera más insólita”.

“Se sucedieron con un ritmo de vértigo –con la complicidad de fiscales, jueces y periodistas amplificadores de estas cosas, medios de desinformación denuncias de todo tipo”, sostuvo al respecto, y agregó: “Cuentas en lugares exóticos, empresas en Nevada, lugares donde habría montañas de euros y dólares, denuncias como nunca se vieron en la etapa de la democracia”. Luego, reiteró que estos supuestos ataques se dieron “a partir del memorándum de entendimiento con Irán”.

La mandataria precisó que la nueva repartición será conducida por un director general y un subdirector que serán designados por el Poder Ejecutivo, pero cuyas designaciones “requerirán del acuerdo del Senado”.

Las actividades de inteligencia internas quedarán limitadas a la investigación en materia de delitos federales complejos, inteligencia criminal o atentados contra el orden constitucional o institucional que prevé el artículo 36 de la Constitución Nacional.

Cristina Kirchner anunció la decisión de “transferir la totalidad del sistema judicial de escuchas” al “Ministerio Público Fiscal”, en razón de ser “el único ministerio extrapoder”. Cristina Kirchner apeló al lenguaje popular para señalar que lo que se transferirá será el sistema utilizado “cuando se pinchan los teléfonos por orden judicial”, conocido en la jerga de Inteligencia como “Ojota”.

“Decir que al fiscal Nisman lo había designado el presidente Kirchner denota ignorancia o mala intención”. Para la Presidente, las crónicas periodísticas que dan cuenta de esa información muestran una falsedad.

Para defender su posición, leyó la resolución que puso en vigencia la Unidad Especial AMIA en 2004. “Nisman fue designado por la Procuración General de la Nación”, sostuvo, y recordó que ese momento el ministerio público estaba a cargo de Esteban Righi.

Sin embargo, Righi no pudo estampar su firma en el nombramiento de Nisman, ya que el estudio jurídico del por entonces procurador “había actuado como defensor de Hugo Anzorreguy (ex secretario de Inteligencia durante el menemismo) ” en la causa AMIA y “tuvo que excusarse de hacerlo”. “Nisman de ninguna manera y en ningún momento dependió del Poder Ejecutivo”, remató.

La Presidente descalificó la denuncia en su contra presentada por Nisman por encubrir a los autores del atentado a la AMIA y la calificó de “absurda”. En la misma línea de otros funcionarios judiciales, sostuvo que el escrito que Nisman elevó al juez Ariel Lijo “no pudo ser escrito por un abogado o un fiscal”.

“No hay un solo abogado, un solo doctrinario, un solo magistrado, que una vez que se conoció la denuncia que pueda creer que haya sido escrito por un abogado y mucho menos por un fiscal”, aseveró al respecto. A lo largo de todo su mensaje, Cristina Kirchner dijo una y otra vez que el kirchnerismo fue el que “más hizo” por esclarecer el atentado a la AMIA.

“Es descabellado desde lo político pensar que nuestro gobierno, que ha sido fundamental en la lucha contra el terrorismo, pueda siquiera ser sospechado” de una maniobra de encubrimiento.

Al referirse al deceso de Nisman, la mandataria puso en el ojo de la tormenta a Diego Lagomarsino, el colaborador informático que fue imputado por haberle facilitado al fiscal la pistola Bersa calibre 22 que terminó con su vida. Además, hizo una relación entre Lagomarsino y el Grupo Clarín.

“Esta persona (Lagomarsino) es un feroz opositor al Gobierno, pudimos ver en su Twitter las groserías, esos insultos dirigidos a la persona de la Presidente de la República”. A continuación, afirmó que el hermano de Lagomarsino es “un integrante del Estudio Sáenz Valiente, socio del Grupo Clarín”.

Diego Lagomarsino, imputado por haberle dado el arma a Nisman. Fue puesto en el centro de la escena por la Presidente

Fue la ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, la encargada de notificar a la mandataria de lo ocurrido el trágico domingo 18 de enero con Nisman. Primero, a las 0:30 del lunes, Rodríguez llamó a Cristina Kirchner para decirle que había ocurrido un “incidente en el departamento de Nisman”.

“Pensé que era un chiste, le dije ‘me estás tomando el pelo'”, fue la respuesta de la Presidente al inesperado llamado de la ministra de Seguridad. “Recién dos y media, tres de la mañana, me enteré de la muerte”, reveló la mandataria. Además, descartó que haya contradicciones entre las dos cartas que publicó tras la muerte del fiscal.

Cristina Kirchner también dedicó una parte de su discurso a Canicoba Corral. Destacó que el juez, a cargo de la causa AMIA, declaró que “no era inconstitucional” el memorándum firmado con Irán. Pero, lamentó la Presidente, “la decisión fue apelada por Nisman y la cámara de alzada lo declaró inconstitucional”.

Canicoba Corral es un magistrado allegado al Gobierno, que está a la espera de que el Senado apruebe la designación como juez de uno de sus hijos.

Si bien la mandataria se había mostrado en un acto en Olivos el 14 de enero y se había referido a la muerte del fiscal Alberto Nisman en las redes sociales, la última vez que habló en público fue el 22 de diciembre pasado.

Ese día, la jefa de Estado tuvo una agenda cargada. Cerró la jornada con un brindis con legisladores nacionales en los Salones Eva Perón y Científicos Argentinos del Bicentenario de la Casa de Gobierno. Durante su discurso, lanzó críticas contra los medios por cómo trataban el caso de la muerte del financista Mariano Benedit.

Cuatro días después de ese acto, Cristina Kirchner tuvo que retornar a Buenos Aires de manera imprevista, tras sufrir una fractura en su tobillo izquierdo, producto de un accidente doméstico en Santa Cruz, adonde había viajado por las fiestas de fin de año.

A partir de allí, la Presidente guardó reposo y su actividad oficial se limitó a reuniones con funcionarios del Gabinete. Su reaparición –pero sin hablar– fue el mencionado acto en Olivos del 14 de enero. En la residencia presidencial firmó un convenio con la industria vitivinícola. Ese mismo día se había conocido la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra el Gobierno por encubrir a los iraníes acusados del ataque contra la AMIA. Sin embargo, la mandataria no hizo alusiones al asunto durante la jornada. (Fuente Infobae/Crédito Presidencia de la Nación).

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