jueves 21 de septiembre, 2017

La mano de obra desocupada.

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Por Omar Genovese.

La mano de obra desocupada.

Esto comienza con la urgencia por contestar a una columna de Mempo Giardinelli del pasado domingo 25 de enero, titulada Hay sombras pero hay vida después de Nisman. La publicó Página/12, Pravda/12 ó Gramma/12, eso sí: a los colaboradores del suplemento cultura les pagan miseria y a los premios. Un saludo a los compañeros ninguneados en tiempo y forma. Y eso que el gordito dueño come bien de la pauta oficial, y para eludir impuestos lo puso al hijo como titular del medio… Pero bien, cuando todo esto se termine serán los periodistas quienes contarán la verdad de una redacción stalinista. Volviendo al tema. Recién terminó de hablar la presidente. Se me antoja con minúsculas y con e final. ¿Esto implica delito en la nueva ley de inteligencia que impulsa el Poder Ejecutivo? Sobre mi escritorio, la columna de Giardinelli impresa, subrayada, anotada, es un cadáver sin valor. Ha perdido substancia. De todas formas la vamos a repasar, porque es sospechosa.

La cuestión no es compleja. En su columna, Giardinelli apalea al fiscal Nisman. Lo culpa de morir, lo hace responsable de suicidio u homicidio. ¿Alguien recuerda que acusen a un muerto de morir? La iglesia católica prohíbe que el suicida tenga descanso en campo santo, ¿acaso Giardinelli tiene autoridad judicial (determina que fue suicidio) y religiosa para excomulgar a un muerto? Además, en ninguna parte de su columna Giardinelli recuerda que Nisman era judío. Parece que el pecado oculto es ser judío, y encima, muerto. Y muerto en el lugar equivocado. Porque la diatriba es continua, va contra el muerto que se atrevió a morir: el muerto era mala leche por su denuncia (dixit), boicoteador, no era un fiscal ejemplar, y menos aún un paladín de la justicia. Entre sus pecados, ser un muerto jodido: tener relación con las embajadas de Estados Unidos e Israel (o sea, era un muerto al servicio de la CIA y el Mossad). Como si fuera poco, acusa al muerto de encubrir a Menem y su entorno. Pero alto. Pongamos un freno.

Menem es senador por el FPV. Menem tiene fueros. Menem es el nexo sirio con la causa AMIA. Existe el tema de “el contenedor” y la compra de amonal por parte de la firma que sacaba escombros con esos objetos que se transportan en camiones. Y era una empresa capitaneada por un sirio del mismo origen que los Menem. A Menem lo sobreseyeron los jueces K. Menen anda por ahí, y hasta su hija fue designada por el felpudo Scioli como funcionaria. Si no estamos mejor es porque faltan ganas. Vamos, están construyendo el siglo XXI que recién comienza.

En sintonía predictiva con el discurso de la presidente, Giardinelli atacó a la jueza Palmaghini porque había degradado en Facebook a la figura presidencial. Y, oh pecado culposo, borró la prueba mediática. Y para embarrar la cancha un poco más, recuerda que la jueza no encontró culpables en el suicidio de Lourdes Di Natale, quien fuera secretaria de Emir Yoma. Faltó que dijera que los killer en aquel caso fueron profesionales, no como con Nisman… Y es aquí que se mezclan los discursos. Giardinelli en la presidente y la presidente en el gordito difusor de la lectura (actividad de la que abreva con una fundación con arcas de lujo), vale decir, existe fusión extrema. Discurso único, verticalismo militante, defensa cerrada, dinero del estado para todos y todas. En fin, se cuelgan del travesaño los once titulares, y hasta el árbitro y los jueces de línea. Si hay penal, vuelve atrás la jugada el mismísimo Dios, así los partícipes sean ateos.

Y ahí es donde aparecen los fallidos. El primero, vergonzante, es la exigencia que Giardinelli plantea hacia el final: cambiar el nombre de la SIDE por “la eliminación de este pobre hombre”. O sea, porque el muerto, encima de morir, era pobre en su humanidad. A ver Giardinelli, ¿quiere participar en la autopsia del cuerpo del fiscal y rematarlo con su propia arma? ¿Está con ganas de rematar al muerto para adjudicarse el logro de haber rematado a un muerto? ¿No está siendo un poco necrófilo? ¿Alguna vez hizo terapia o tomó medicación psiquiátrica? ¿No mezclará la misma con alcohol etílico? Tenga cuidado, la vida es breve. Mire el destino del muerto que usted ansía rematar con tanta saña. Luego, viene el fallido temprano de Capitanich sin saco ni corbata respecto al caso, en un acto partidario payasesco: “Nunca habíamos enfrentado el temor de este mensaje… El temor y el tenor de este mensaje. Mejor dicho el tenor, no el temor, de este mensaje. Es un mensaje típico de las mafias que veíamos en series de televisión, que están dispuestos a todo con tal de cumplir sus objetivos” ¿Ustedes tienen miedo? ¿Miedo a la justicia que los pueda investigar? ¿El crimen de Nisman es el verdadero mensaje mafioso? ¿Quién está amenazado? ¿El fiscal muerto? ¿Su esposa, la jueza federal demandante? ¿Todos los fiscales y jueces están amenazados? Tranquilo, no me conteste. Soy un soldado de un medio hegemónico y tengo malicia en el oído, escucho demasiado bien.

Para frutilla del postre, la presidente hace caso a Giardinelli y disuelve la SIDE, pero crea la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), o sea, inventa un nombre que dependerá de la fiscal general Gils Carbó. Es como poner bajo custodia del lobo a las ovejas. En vez de poner límites a la inteligencia se trata de acapararla oficialmente, no como hasta ahora, durante 12 años, en los cuales el oficialismo utilizó esa “vieja inteligencia” en su provecho político. De todas formas, la disolución ubica en el margen a una fuerza de tareas orgánica e inorgánica con capacidad de fuego. Gente que no está identificada o sabe disimularse en el entramado social. Están creando un fantasma al margen de la ley, una clandestinidad en grupo, de pibes que no toman chocolatada, precisamente. Esta polarización me recuerda a la creación de la Triple A por parte de Perón y así dar el escarmiento. Existe una profunda sospecha, tan vieja como el dolor de este país, que Perón entregó a Rucci para alinear a sindicatos y suboficiales de las fuerzas armadas en torno a la Triple A. Provocó el Somatén, pueden buscar el significado en internet. Pero para ello Perón ya tenía dos enemigos definidos, Montoneros y el ERP. Hoy no existe un grupo armado en la clandestinidad que amenace al gobierno democrático, pero de aprobarse la ley, ya tendremos a esa “mano de obra desocupada” organizada para el combate. Y esto qué significa. Bien, votante, elector, ciudadano, se trata de que en condiciones de excepcionalidad, caos, guerra desestabilizadora, la presidente puede apelar a suspender las garantías constitucionales. Vale decir, un autogolpe. Ah, piensen en Fujimori y Montesinos en Perú, ambos protegiendo al jefe de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, porque les resultaba indispensable.

Saldrán a los gritos contra esta columna. Pero me ufano de lo siguiente. Yo hablo a los vivos, a los que existen, no desprecio a los muertos, todo lo contrario, la sangre derramada no merece ser negociada. Y la frase no es mía, justamente. Desde su silla de ruedas, vestida de blanco como un imán, u hombre santo de alguna jihad, la presidente acusa a un testigo de la causa Nisman, Lagomarsino, de opositor feroz en desprecio de su figura por lo que escribió en twitter. Vale decir, la presidente está demostrando un profundo conocimiento de cómo se debe hacer inteligencia, da clases.

Eso sí, no se sabe bien cuál es el monto presupuestario que manejaba la SIDE. En 2008 se estimaba superior a los 800 millones anuales, pero según trascendidos, el presupuesto 2015 superaría los 2.000 millones de pesos. Y, seamos sinceros, por esa caja cualquier reforma del estado vale si se la queda el que plantea la reforma. Imaginen a los nenes de La Cámpora haciendo inteligencia con semejante presupuesto a mano, otra que Aerolíneas Argentinas… Por último, una cita cinematográfica. Fritz Lang había titulado un film como Los asesinos están entre nosotros, trataba sobre un asesino de niños en Alemania. En 1931 el naciente nazismo tomaba poco a poco el poder, se hacía sentir con fuerza acorralando a disidentes y judíos. Hábilmente, y para sobrevivir un poco más hasta optar por el exilio, Lang cambió el título por M, el vampiro de Düsseldorf. Busquen el título de la película que viene, el género ya lo conocen. (Por Omar Genovese para Perfil.com)

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