lunes 25 de septiembre, 2017

Lagomarsino: “No había una relación homosexual, si es que la Presidenta se refería a eso”.

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Lagomarsino: “No había una relación homosexual, si es que la Presidenta se refería a eso”.

Diego Lagomarsino volvió a hablar con los medios tras haber pasado semanas en silencio. En una extensa entrevista con el diario El País, el técnico informático se refirió a las novedades del caso, dio más detalles de su relación personal y laboral con el fiscal Alberto Nisman y reconoció el peso que siente por haberle entregado el arma que terminó con su vida.

En los últimos días, el senador nacional kirchnerista Salvador Cabral aseguró que la muerte del investigador a cargo de esclarecer el caso AMIA se trató en realidad de “un crimen pasional homosexual” concretado por Lagomarsino. Esa hipótesis parecía haber sido sugerida por la propia Cristina Kirchner cuando en una de sus cartas aseguró que ambos tenían “una relación íntima”.

Por primera vez, se encargó de desmentir esa versión: “No sé qué es una relación íntima. Uno, cuando tiene una relación de tanto tiempo, no es un amigo ni tampoco es un jefe. Si la Presidenta se refirió a una relación homosexual, confirmo que no. Lo que a mí me molesta de eso es que en el medio hay otras personas. Mis hijos son muy chiquitos, pero Alberto tiene una hija más grande”.

Lagomarsino aseguró que tiene problemas para dormir y carga con una gran culpa por haberle entregado a Nisman el arma de la que partió el disparo que acabó con su vida. Una y otra vez repasa sus últimas conversaciones con el fiscal para determinar si podría haber tomado una decisión diferente.

Video del reportaje que Lagomarsino dio al diario El País
“Yo me enteré por la fiscal de que las hijas no estaban. Más allá de lo que me dice mi psicóloga para que deje de pensar en lo que tendría que haber hecho y no hice, yo trato de buscar cositas que me digan qué pasó. Y digo: le tendría que haber dicho a Alberto, si hubiera sabido que las hijas no estaban. ‘Alberto, tus hijas no están’. Respuesta inmediata de Alberto: ‘Están ahora en viaje, llegan esta noche’. Imagino que si la misión de él era obtener eso, él lo iba a obtener”, sostuvo.

Lagomarsino reconoció además que sus huellas “deberían estar” sobre la pistola Bersa calibre 22 que le entregó el sábado y aseguró que no sabe por qué es que no encontraron ninguna: “Los motivos técnicos no los conozco”.

Los $40.000 mensuales que cobraba por su trabajo en la fiscalía dedicada a la investigación del caso AMIA también fueron tema de pregunta. El técnico informático aclaró que su trabajo consistía en “asistir a Alberto Nisman en todo lo que es relativo a IT [tecnología de la información]. Puntualmente a él, no a la fiscalía”.

“Inicialmente yo iba a trabajar para la fiscalía, pero él me dijo: ‘No, vos vas a trabajar para mí’. Se habló mucho de si yo cobraba 40.000 pesos por hacer copias de resguardo. Pero en realidad, sistemas no es solamente hacer resguardos. Alberto no era una persona fácil. No era tampoco una mala persona, al contrario. Pero él quería las cosas ya, en el momento. Y yo soy un obsesivo del trabajo. Cuando Alberto decía que no confiaba en las dos personas [informáticos] que trabajaban en la fiscalía, hoy me doy cuenta de que no es que no confiara profesionalmente, sino que era un tema de respuestas. Y si te llamo, estás”, detalló.

¿Se trató de un asesinato, un suicidio o un suicidio inducido? Lagomarsino asegura no tener una posición tomada. “Por momentos pienso: si fue un suicidio él se podía haber suicidado delante de mí. Pero ahí se me empiezan a mezclar las cosas. Por momentos me sentí defraudado y pensé: ‘¿Por qué me metiste en este tema?’. Después vas escuchando otras versiones. La verdad es que yo lo perdoné. El día de la marcha (en honor a Nisman, el pasado 18 de febrero) yo le dije a una persona que lo iba a homenajear a mi forma. Yo hacía 24 años que no me confesaba. Y estuve con un cura cuatro horas hablando del tema. Y fui a pedirle por él no por mí (…) El cura me dijo: ‘Si fue así, Dios lo perdonó'”.

“La verdad, no sé qué fue. Pero el 18 de enero murió Nisman y murió el Diego Lagomarsino que yo era”, concluyó. (Fuente Infobae).

FRASES MAS IMPORTANTES DE UN REPORTAJE DE ROLLING STONE

El dueño del arma que mató al fiscal Alberto Nisman concedió un extenso reportaje a la revista, que podrá leerse desde el próximo domingo; el diario adelanta hoy algunos de los pasajes más importantes de la nota realizada por el periodista Pablo Plotkin

Testigo de una historia que define una época en el país, el técnico informático Diego Lagomarsino, único imputado en la investigación por la muerte de Alberto Nisman, y dueño del arma que mató al fiscal, reveló en una extensa entrevista con la revista Rolling Stone cómo cambió su vida desde el pasado 18 de enero.

El reportaje, realizado por el periodista Pablo Plotkin, saldrá publicado en la edición de marzo de Rolling Stone. Aquí, algunos de los pasajes y frases más destacadas de un personaje clave en la trama detrás del caso Nisman:

Las tareas que cumplía Lagomarsino. “El flaco labura con un fiscal que lleva la causa más grosa del país, no va a la fiscalía, trabaja a requerimiento, cobra 40 lucas -aunque en realidad me quedaban menos de 30, restando los impuestos-, es experto en informática… (sic.) Doña Rosa se debe imaginar que yo trabajaba con satélites de la NASA. Algo raro hay ahí, ¿no? O se lo garcha, o le hace la inteligencia, o no sé qué.”

Intermedio entre psicólogo y técnico. “Lo mío es más el hardware. Yo digo que soy un intermedio entre un psicólogo y un técnico, porque estaba entre el usuario y la máquina. Mirá vos: ¡hablo de mi trabajo en pasado! (…) Todo el tiempo busco el reconocimiento del otro, es algo que estoy viendo con la psicóloga. El que digan: ‘Che, qué genio Diego que me resolvió el problema que tenía en el iPhone’.”

Lidiar con limitaciones. “Sinceramente, por momentos me sentía más un psicólogo. O sea, yo no soy Bill Gates. En este trabajo uno tiene que lidiar con las limitaciones del otro y con las propias.”

Nisman se enojaba rápido. “(…) Él tenía una particularidad: te contaba lo que quería él, y no iba más allá. Si él te decía -y pongo un ejemplo totalmente fuera de la realidad-: ‘Voy a pedir la detención de Cristina’, y vos le decías, ‘Ah, mirá vos, ¿y cómo creés que pegaría esto…?, él enseguida te interrumpía: ‘No, pará, pará, ¡no me empieces a hacer preguntas como me hacen todos!’ Se enojaba rápido [Mira hacia arriba, como si le hablara directamente a Nisman] No te estoy criticando… (sic.) Fijate la capacidad de trabajo que tenía: tuvieron que poner un equipo de cuatro fiscales en la investigación AMIA para reemplazarlo.”

Pedido del arma por parte de Nisman. “¿Vos tenés consolador en tu casa?” (…). “¿Te chocó la pregunta? Bien. A mí me chocó de la misma forma que Nisman me pregunte por un arma. Mi pensamiento fue: ‘¿Qué está diciendo este pibe?’ Si Nisman me hubiera dicho ‘¿me conseguís merca?’, ponele, como están diciendo ahora yo le llevaba droga, me hubiera sonado igual de delirante.”

Pedido de ayuda. “Uno está preparado para ciertas emergencias: un corte de luz, un accidente doméstico, pero un fiscal que teóricamente se mata con un arma tuya… Hasta ahí yo todo lo que sabía es que le había dado un arma y que dos días después había aparecido muerto. Llamo al esposo de un amiga, abogado, y no me contesta. Llamo a un amiga que es juez de Lomas y le digo: ‘Pasó esto, ‘¿qué hago?’ Me dice: ‘Averiguate cuál es el juzgado y andate a Tribunales’.”
Casualidades. Mientras iba manejando bajo la lluvia por Panamericana camino al Centro, encendió la radio para escuchar detalles del caso. En Mitre, Marcelo Longobardi estaba entrevistando a Nisman. Era una grabación, por supuesto, pero el efecto que tuvo sobre Lagomarsino fue dramático (…). “Se me puso negra la visión, literalmente. Me bloqueé.” (…) “Me desvanecí.” (…) “Mirá las cosas que se hubieran dicho si el único testigo se mataba en la Panamericana. ¿Ves que las casualidades existen?”.

¿Suicidio? ¿homicidio?. “No, no tengo ninguna idea de lo que pasó, porque se me contradice todo. Pienso ‘se suicidó’ y no me parece razonable, considerando su personalidad y la situación en la que estaba. Entonces pienso ‘ah, se mató porque lo estaban apretando’. No, pará, también sería muy extraño. ¿Y si había un tipo adentro? Todo se me mezcla, y gracias a Dios no soy el que tiene que investigarlo”.

Cristina Kirchner. Afuera del bar lo espera un Renault con dos custodios que le asignó el Ministerio de Seguridad por orden directa de la Presidenta. (…) “Cristina primero me pelea pero después me cuida.”

Después de la adrenalina, la depresión. “No soy ningún estafador, no maté a nadie, no hice ninguna cosa rara, pero a veces parece que tenés que convencer a los demás. El otro fin de semana estuve muy mal. Pésimo. Te juro que si no tuviera hijos… Es como que me caen las fichas. Al principio estaba con mucha adrenalina y no entendía nada…” (…) “Soy un pelotudo. Sabés qué pasa… Que me cague la vida yo es una cosa, pero que se la cague al resto… No tiene nada que ver, ¿entendés? Se la cago a mi mujer, se la cago a mis amigos, se la cago a mis hijos. Se la cago a todo el mundo.”
“Si no me cuetié”. “Obviamente si no me cuetié con eso no me cueteo con nada. En un momento Fito dice: ‘Ya no existen lazos, al menos para mí, ya tomé pastillas y sigo sin dormir…’ Ese ‘track, track’ lo tengo acá (se señala la sien), todo el tiempo.”

Nisman era muy obsesivo. “Yo puedo hablar de cualquier cosa”. (…) “Podemos hablar todo el día de Banfield… Pero él hablaba sólo de lo que él quería. Insisto [vuelve a mirar para arriba]: No te estoy criticando… (sic.) Son rasgos personales. Era muy obsesivo.”

Error. “Alberto me dijo que el arma era para cuidar a sus hijas. Mi error fue decir que sí pero, sabés qué, hoy dudo que haya sido un error. Estoy diciendo una estupidez, pero ¿qué pasaba si con esa pistola evitaba que le pegaran un balazo, o que les hicieran pasar un mal momento a sus hijas? Es algo que me planteé 20 mil veces por noche”. (Fuente La Nación).

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