viernes 22 de septiembre, 2017

La obsesión de Dujovne: bajar la informalidad de la economía.

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La obsesión de Dujovne: bajar la informalidad de la economía.

 

El flamante ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anticipó que impulsará para este año una “reforma tributaria integral” que pondrá el foco en los impuestos “al trabajo”, a los que calificó como “ridículos”.

Además, adelantó que habrá “senderos” de subas en los servicios públicos, como la luz y el gas, aunque aclaró que en el caso del transporte será “lo más gradual posible”.

En declaraciones a la prensa, el sucesor de Alfonso Prat-Gay negó además que para este año vaya a implementar un “ajuste fiscal”, y resaltó que la economía “dejó de ir para abajo”, aunque admitió que “por ahora, los números son modestos”.

“Vamos a proponer una reforma tributaria integral. Mi obsesión es lograr bajar el nivel de informalidad de la economía argentina. El 35% es informal, en buena medida porque hay algunos sectores que no pueden enfrentar la carga tributaria. Los impuestos al trabajo son ridículos. Tenemos una sobretasa del 40 por ciento por encima del salario de bolsillo, entre las contribuciones personales y patronales”, expresó.

Dujovne agregó que “la proporción de la carga impositiva en relación al salario de bolsillo es muy grande y atenta en contra de la formalidad”, a la vez que remarcó que otro de los tributos que atentan contra la generación de empleo es “el impuesto al cheque”.

Entre otros desafíos de su gestión, Dujovne, cuya designación fue formalizada hoy con la publicación en el Boletín Oficial del Decreto 3/2017, planteó la necesidad de reducir el déficit fiscal, incluso por encima del 4,2 por ciento estipulado en el Presupuesto.

En ese marco, planteó que “para hacer un cambio importante en lo fiscal hay que empezar ya”, y sostuvo que “el plan es ahorrar el exceso de recursos para bajar ese 4,2%”.

“El largo plazo es una sucesión de buenos cortos plazo con lo cual seremos cuidadosos con el gasto público desde el inicio. Pero para poder avanzar más allá hacen falta mecanismos institucionales, un trabajo muy concienzudo, coordinado con la Jefatura de Gabinete para mejorar la calidad del gasto”, añadió.

En cuanto a la situación económica, Dujovne aseguró que “el PBI del cuarto trimestre será positivo respecto del tercero”, y que “las comparaciones interanuales seguirán mostrando una caída”, y si bien reconoció que “la economía tendrá una modesta expansión respecto al tercer trimestre”, resaltó que “demostrará que en 2017 la economía va a crecer”.

“Entre agosto y octubre se crearon 36 mil puestos cuando entre febrero y julio hubo una destrucción de empleo importante. Los salarios reales suben desde el mes de agosto y en noviembre registraron una expansión significativa. La economía dejó de ir para abajo, claramente. Claro que los números por ahora son modestos y aspiramos a que el empleo crezca más rápido”, añadió.

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Consultado sobre la evolución de las tarifas, el funcionario, que jurará en su cargo una vez que el presidente Mauricio Macri retorne de sus vacaciones en el sur del país, afirmó que “lo que queda por delante es mucho menos traumático de lo que sucedió en 2016”.

“El único sendero de precios definido es el gas. Falta definir el aumento en transporte y distribución de gas y luz. Ese sendero se definirá en los próximos días. Es una labor conjunta entre Hacienda, Energía y Jefatura de Gabinete”, explicó.

En ese sentido, adelantó que en el tema del transporte los ajustes de precios serán “lo más gradual posible” porque tiene “muchísima incidencia en los sectores de más bajos recursos”.

Por último, confirmó que el Gobierno no prorrogará la devolución del 5 por ciento en las compras con tarjeta de débito porque “no era el más eficiente en términos de equidad”.

“Los sectores de bajos recursos usan menos la tarjeta débito que los de ingresos medios y altos. Además, hay otro fenómeno y es que tanto en el Banco Central como en el resto del Gobierno estamos tratando de impulsar el uso del dinero electrónico, que no es sólo la tarjeta de débito. Nada de eso tiene devolución de IVA y, en este contexto, era un ruido para la universalización de medios electrónicos que haya uno beneficiado por sobre los demás”, señaló.

LOS OBJETIVOS

Nicolás Dujovne, afirmó que con “más recursos que los que teníamos presupuestados” por el blanqueo se podrá “mejorar la meta fiscal” del Presupuesto 2017.

Con una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete Marcos Peña presentó a los dos nuevos ministros de la administración de Mauricio Macri que reemplazarán a Alfonso Prat-Gay: Nicolás Dujovne en Hacienda y Luis Caputo en la cartera de Finanzas.

Fue Dujovne quien adelantó algunos puntos de vista respecto de la política económica que va a encarar el Gobierno en 2017. Reconoció que “parte del trabajo de este año fue normalizar la situación económica”, con el objetivo de “desmontar este esquema perverso con el que funcionaba la economía” en el gobierno anterior.

Expresó además que “podemos ahora enfocarnos con mucha tranquilidad” en los números fiscales, una de las principales preocupaciones del Gobierno, para “mirar muy finito en qué estamos gastando”.

“Mi objetivo es continuar con el programa económico del presidente Macri”, sintetizó Dujovne, quien declaró que el “principal desafío es cumplir con el Presupuesto” aprobado en el Congreso para el año próximo.

En ese aspecto, recalcó que por “el éxito en el proceso de exteriorización de capitales es probable que tengamos una mejora en los ingresos que teníamos presupuestada para 2017”.

Planteó “entre los objetivos que queremos lograr en este primer año es que si tenemos un exceso de recursos, dedicar esos recursos para reducir en parte el déficit previsto de 4,2% del PBI” estimado para 2017.

Sin embargo, subrayó que “el gasto no va a sufrir ninguna modificación de lo que está pautado en el Presupuesto que aprobó el Parlamento”. Añadió que “hay tres objetivos: bajar el déficit, subir el gasto de infraestructura y disminuir impuestos distorsivos”.

“Venimos con una infraestructura devastada después de 12 años de desinversión y queremos reducir los impuestos distorsivos”, continuó.

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En cuanto a la inflación, Dujovne consideró que “no hay que cantar victoria”, porque “el proceso de desinflación es largo y difícil”, pero aseguró que la senda descendente para el ritmo de aumento de precios se va a mantener en el futuro. En materia social, el funcionario hizo hincapié en la problemática del “alto nivel de desempleo de 8,5%” y el “nivel de pobreza cercano al 30%” de la población.

INFLACIÓN, DÓLAR Y COMPETITIVIDAD

Respecto de la inflación, Dujovne respondió a Infobae que “los logros obtenidos en la segunda mitad del año son muy importantes. El logro del equipo del presidente Macri en el segundo semestre fue bajar la inflación a un promedio de 1,5% por mes”.

“Ese es un ritmo anualizado de 19,6% en el año. Si bien la inflación (de 2016) va a ser más alta por el efecto del primer semestre, en el segundo semestre ya estuvo corriendo a un ritmo del 19,6% anualizado, muy cerca de la meta ya del Banco Central para el año que viene, que es de 17 por ciento”, apuntó.

El ministro de Hacienda advirtió que “no hay que cantar victoria” porque es “un proceso largo y difícil este de desinflación”, pero resaltó la voluntad del Gobierno de “bajar la inflación sin barrer la basura debajo de la alfombra, porque se está haciendo con tipo de cambio flotante, sin fijar el tipo de cambio, y eso es una novedad”.

“La Argentina siempre que había intentado bajar la inflación con anterioridad lo hizo con tipo de cambio fijo y esas historias por lo general terminaron mal”, argumentó, a la vez que recordó que este año “lo hizo normalizando los precios de los servicios públicos”. Agregó que “hay un proceso desinflacionario muy grande. La inflación todavía no ha bajado mucho más rápido porque todavía ha habido correcciones en los precios de los servicios públicos, pero en ese aspecto creo que vamos muy bien”.

La intención del Gobierno es la de bajar la inflación sin barrer la basura debajo de la alfombra (Nicolás Dujovne)
Sobre el dólar, Dujovne explicó que “la Argentina tiene tipo de cambio flotante: es materia del Banco Central. Lo que puedo decir, mirando los números, es que el tipo de cambio real de la Argentina medidos en términos multilaterales -es decir comparando lo que ha pasado con el tipo de cambio en la Argentina contra los tipos de cambio de nuestros socios comerciales, y nuestra inflación y la de nuestros socios comerciales- es que tenemos un tipo de cambio que es 15% más competitivo que el año anterior”.

“Y si a eso le sumamos la eliminación de retenciones, que en promedio sobre la canasta exportadora pesa casi 9%, y además algunas mejoras en costos de logística en puertos, la Argentina ha mejorado notablemente su competitividad este año”, aseguró el jefe de Hacienda.

Aseveró que en 2016 “el punto de partida era muy malo”, puesto que “si uno mide lo que ha hecho este Gobierno en términos de la competitividad para los exportadores, es un paso muy importante que hay que seguir consolidando y, claro, no enfocarse solamente en el tipo de cambio. Vamos a seguir avanzando para bajar los costos logísticos, portuarios”.

Dujovne detalló que “hay un inmenso trabajo de todo el equipo en rutas, en transporte aéreo, en transporte fluvial, el Plan Belgrano y lo que va a implicar eso en la producción agrícola en las áreas por fuera de la zona núcleo”, que evidencian que “hay un programa integral que nos va a hacer mirar cada vez menos el tipo de cambio, porque vamos a mejorar muchísimo todos los costos de logística y todo el costo país, que en la Argentina es todavía muy caro”.

QUÉ PASARÁ CON LA DEUDA

Marcos Peña aportó la idea de seguir trabajando en el área económica con “lógica de equipo”, que a su entender “permite profundizar y agilizar más medidas”.

En tanto, el ministro de Finanzas Luis Caputo, quien ya se desempeñaba como secretario de Finanzas de la gestión de Prat-Gay, aseguró que “no hay ningún problema con la sustentabilidad de la deuda”.

En ese aspecto, indicó que los compromisos de la Argentina “con los privados y organismos internacionales” ascienden hoy a unos “25 puntos del Producto, un tercio de lo que tienen los países vecinos”.

Caputo completó que “aún medida en términos brutos”, la deuda argentina asciende a un rango razonable de 54% del PBI, que se ampliará a 60% hacia 2020, que ponderó como “menor al de cualquier país de Latinoamérica”.

Por eso, explicó que con ese bajo “ratio deuda-PBI” que tiene el país se va a continuar con “la financiación de este camino gradual hacia el equilibrio fiscal que el Presidente ha elegido”.

Caputo confió que hacia 2020, “el ratio de deuda va a terminar en el 33 o 34 por ciento del PBI, menos de la mitad lo que Brasil y sustancialmente menor a la de otros países de América Latina”.

En declaraciones formuladas en la Casa Rosada, el funcionario indicó que las necesidades de financiamiento para el año próximo de la Argentina son de “22 mil millones de dólares” y “otros 22 mil millones” en concepto de “refinanciamiento”.

Afirmó que “tal vez” se busque “ir a los mercados en enero”, aunque indicó que esa situación está en estudio. (Fuente Infobae)

OBJETIVOS COMPLEJOS

Este lunes (2/1) Nicolás Dujovne asume oficialmente en el ministerio de Hacienda. Se espera que apenas entre en funciones, mantenga reuniones con los distintos funcionarios que esperan definiciones sobre su continuidad en el Palacio de Hacienda. Además, con quienes sigan y los que se sumen, definirá lineamientos generales de su gestión, así como marcar cómo funcionará el Ministerio.

Luego, Dujovne tendrá que empezar a encarar su plan de tres partes, que adelantó en conferencia de prensa la semana pasada: bajar el gasto, disminuir impuestos distorsivos y aumentar los fondos para infraestructura. El nuevo ministro deberá atender dos datos: uno es lograr el acuerdo con todos los funcionarios que Macri multiplicó en el manejo de la economía (un problema que Alfonso Prat Gay nunca resolvió y por eso ‘lo fueron’); el otro dato lo aporta el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) que en su último informe calculó que Hacienda sólo maneja el 0,2% del gasto público que Dujovne busca reducir. A continuación el trabajo de Idesa:

El año termina sin mejoras en la economía y manteniendo como principal desafío el ordenamiento de las cuentas públicas. Junto con el anuncio de cambio de ministro se destacó la importancia de abordar esta meta. Pero la modernización y sustentabilidad del sector público depende más del resto del gabinete que del Ministro de Hacienda. Puntos claves son revisar los programas nacionales que se superponen con funciones provinciales y municipales y la reforma previsional.

El balance del 2016 es ambiguo. Se logró eliminar varias de las distorsiones acumuladas en la organización económica y entablar modalidades de gestión política basadas más en el diálogo y los acuerdos que en la confrontación. Pero el nivel de actividad económica no repunta (la contracción sería del 2% respecto al año anterior), la inflación aunque declinante sigue siendo alta (cerraría en un 40% anual) y el empleo formal está estancado.
En este marco, se anunció el cambio de ministro y el desdoblamiento del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas. Se trata de un área que tuvo un desempeño destacado en la concreción de logros importantes como la salida del “cepo” cambiario, el restablecimiento de las relaciones con la comunidad financiera internacional, la recuperación del presupuesto público como herramienta de gestión y transparencia y el blanqueo. En la explicación de los motivos de la separación del cargo se mencionaron cuestiones personales y que sigue pendiente imprimir más velocidad y profundidad a la reducción del déficit fiscal.

Para analizar la situación fiscal se cuenta con datos del Ministerio de Hacienda correspondientes al acumulado a noviembre. Según esta fuente, el resultado financiero (déficit fiscal) de la Administración Pública Nacional presenta el siguiente comportamiento:
– A Noviembre del 2015, el déficit representaba el 9,4% de los ingresos totales.
– En los primeros 11 meses del 2016, el déficit equivale al 16,9% del total de los ingresos públicos.

Esto significa que el déficit fiscal en proporción a los ingresos del Estado nacional aumentó en aproximadamente el 80%.
Estos datos muestran que el déficit fiscal en términos de la capacidad de repago del Estado nacional, o sea, medido como porcentaje de los ingresos, casi se duplicó. Esto se explica, por un lado, por la reducción de los ingresos públicos debido a la disminución de la presión impositiva, fundamentalmente, en el impuesto a las ganancias y las retenciones a las exportaciones. Pero, por otro lado, también se explica porque se mantuvo la inercia en el crecimiento del gasto público, en particular, incrementando las remuneraciones de los empleados públicos, las jubilaciones y las transferencias asistenciales.

Ante esta situación, el éxito del blanqueo es importante. No sólo por los recursos que aporta de manera inmediata sino porque amplia la base contributiva incrementando el flujo futuro de recaudación. Sin embargo, no es garantía de que sea suficiente para corregir el déficit fiscal. Algunas analogías se pueden trazar con las privatizaciones de hace dos décadas que generaron ingresos extraordinarios y mejoraron el flujo del Estado, al dejar de afrontar los déficits de las empresas públicas, pero no garantizaron la sustentabilidad fiscal. Es recomendable asumir que el blanqueo no sustituye la racionalización del gasto público.

Junto con el recambio de ministro y el desdoblamiento de la cartera de finanzas y hacienda pública se destacó como principal objetivo ordenar las cuentas públicas. La meta es pertinente pero las expectativas puestas en el nuevo funcionario de Hacienda son exageradas. El Ministro de Hacienda tiene responsabilidad central como generador de ingresos públicos, pero secundaria como administrador del gasto. Prueba de ello es que el Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas sólo ejecuta el 0,2% del gasto público. El otro 99,8% depende de decisiones del resto del gabinete. De aquí que a la modernización del sistema tributario hay que sumarle el aporte del todo el gabinete para modernizar la organización y la gestión del sector público.

El tema central en la agenda de políticas para el año 2017 debería ser el ordenamiento de las cuentas públicas. Entre los temas pendientes más importantes se destacan revisar la multitud de programas nacionales que casi todos los ministerios nacionales ejecutan de manera superpuesta con funciones de las provincias y los municipios, desactivar las estructuras burocráticas que se usan para administrar estos programas y la reforma previsional que la ley de blanqueo asigna al Consejo de Sustentabilidad Previsional. En otras palabras, se trata de lograr una mejor articulación de la Nación con provincias y municipios para disminuir el histórico derroche provocado por el solapamiento de intervenciones. (Fuente Urgente24)

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