sábado 23 de septiembre, 2017

La nueva selección se construye entre mentiras.

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Por Cristian Grosso.

La nueva selección se construye entre mentiras.

 

Mienten. Mienten con desparpajo. Para que el tema sea más brumoso en lugar de darle entidad a la prolijidad. Miente Claudio Tapia , tanto que los primeros días de su gestión en la AFA están basados en el engaño. Negó que Edgardo Bauza tuviese las horas contadas cuando ya había bajado la palanca de la silla eléctrica. Juró que nada tenía que ver su viaje a Barcelona con el posible desembarco de Jorge Sampaoli como nuevo entrenador de la selección y, sin embargo, este sábado se reunió en una habitación del hotel Arts con Fernando Baredes , el representante del técnico. El desembarco del entrenador sigue adelante, aunque las partes niegan y disimulan para distraer. Igual, todo está a la vista. Especialmente, el descuido de las formas y cómo elige comportarse cada uno.

“No vengo a hablar con ningún DT. Estamos en los plazos normales. No estamos apurados. ¿Hay algún audio donde yo diga que voy a hablar con Sampaoli o con algún otro?”, hasta bromeó Tapia al llegar a Barcelona, ironizando sobre el audio que reveló la trama desestabilizadora que el mismo protagonizó alrededor del despido de Bauza. A Tapia no le sienta bien el perfil bromista. La credibilidad tendría que ser una vigorosa columna en la refundación de la AFA, pero un camino tapizado de falsedades vuelve a ser el camino preferido. Tapia, el mismo que se permite sermonear a la prensa sobre la obligación de informar adecuadamente, convendría que se deje de mentir. Que asuma los pasos que da.

Miente Sevilla. Miente su presidente, José Castro. Que monta una escena de indignación y moralidad, que se alarma por una irrespetuosa invasión, cuando desde hace varios días estaba advertido por su amigo Daniel Angelici que la AFA iba a buscar a su entrenador. “Es inaceptable cualquier reunión de la AFA con Sampaoli”, gritó Castro. Claro que es desaliñado el mecanismo, pero desde el momento que en el contrato se reservó una cláusula de salida, cualquier negociación con Sampaoli es legal. Y Castro siempre lo supo.

Y Miente Sampaoli, que se ofende, busca blindarse detrás de recorridos éticos y jura que de ninguna manera desviaría su atención de los siete partidos que separan a Sevilla del único objetivo que le ha quedo en pie: clasificarse para la Liga de Campeones 2017/18. Y sin embargo, su representante avanza en las deliberaciones y la cabeza del técnico se reparte entre los desafíos de su actual club y la construcción de su seleccionado.

Chiqui Tapia en España

“No es cierto que me vaya a reunir con nadie de la AFA porque antes de un partido yo no me reúno ni con mi hermano”, advirtió en la antesala del juego del domingo contra Valencia. Cierto.., a medias. Su representante habla por él, y no está mal, pero entonces tendría que desactivar la pose inmaculada. “Creo que están jugando con mi nombre y eso no me gusta porque no sale de mí, son especulaciones”, se molesta. Él podría cuidarse mucho mejor. “Mire, para concretar un hecho tan importante y de tanto calibre como ser seleccionador de Argentina hay que tener una reunión personal. Y no la hubo”, se defendió el ex DT de Chile. El papel de ingenuo no le sienta bien a Sampaoli.

El hombre de Casilda, de 57 años, está conmovido ante el sueño profesional de su vida. Bosqueja el probable equipo y se estremece al imaginar los futbolistas que podrá dirigir. Intenso, analítico, por estas horas avanza en la construcción de su futuro cuerpo técnico. Sabe que dispondrá de poco tiempo porque la transición será inmediata. Hasta el 21 de mayo estará en Sevilla y el 9 de junio debutará en la Argentina, nada menos que en un clásico con Brasil. Es decir que cinco días después de dirigir su último partido en Sevilla, anunciará su primera lista de convocados para los amistosos que la selección disputará en Melbourne y Singapur.

Por eso, aunque Tapia insista con que no hay apuro, mil detalles demandan ajustes. Por eso el representante de Sampaoli conversa sobre términos y plazos del contrato. Suenan alternativas. Que la AFA le pagará a Sevilla la cláusula de rescisión (1.500.000 euros) parte en efectivo y parte con un amistoso entre la selección y el club andaluz. Que el contrato madre será hasta a finalización del Mundial de Rusia 2018, con gatillos por productividad y objetivos que permitirían ir prolongando el vínculo hasta llegar a Qatar 2022. Como la mentira está instalada, todos los protagonistas de esta novela estarán bajo sospecha. Ellos lo plantearon así. (Por Cristian Grosso para La Nación)

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