lunes 20 de noviembre, 2017

Conurbano: la venta de drogas en los barrios es un problema recurrente.

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Conurbano: la venta de drogas en los barrios es un problema recurrente.

Preocupante diagnóstico de la UCA sobre narcotráfico y consumo de drogas en el Conurbano. La Universidad Católica Argentina presentó la última edición del Barómetro del narcotráfico y las adicciones en la Argentina. Cuáles son las zonas más afectadas.

La Universidad Católica Argentina (UCA) presentó el tercer “Barómetro del Narcotráfico y las Adicciones: Venta de Drogas y Consumos Problemáticos, a cargo del Observatorio de la Deuda Social Argentina”. El informe presentó por un lado un seguimiento a nivel nacional, pero, a su vez, sumó un relevamiento pormenorizado de la problemática en los barrios más vulnerables del conurbano bonaerense.

“El problema no termina de afrontarse a fondo de manera estratégica y efectiva, solo se realizan esfuerzos espasmódicos. Creemos necesario instalar el tema en la agenda”, abrió el Monseñor Víctor Manuel Fernández, rector de la UCA, en la conferencia en la que Infobae estuvo presente. El estudio a escala nacional incluyó 5.700 hogares para arrojar un diagnóstico certero sobre la percepción de venta de droga en el barrio.

En el período 2010-2015 se observa un importante incremento del registro de venta de drogas en los barrios. Un aumento considerable en la proporción de hogares que perciben de manera directa o indirecta que en su barrio se venden drogas. El incremento es paulatino hasta llegar al 46,8% a fines de 2015. Durante la presentación del informe, los oradores anticiparon que ese número llega a 48,5% en 2016.

Los valores más altos en el registro de venta de drogas corresponden a las regiones urbanas de mayor concentración de población, como el Gran Buenos Aires y la Región Pampeana, así como al norte del país. Sin embargo, las regiones que registraron mayor crecimiento entre 2010-2015 fueron la Patagonia y el Noreste.

En el desglose de datos, se detecta que, de acuerdo al contexto socioeconómico varía la percepción. En los barrios de mayor precariedad, la presencia de la evolución de venta de drogas es superior a otros espacios residenciales. En especial, en las villas y asentamientos urbanos recrudece la problemática: 8 de cada 10 personas informan que observan venta de droga allí.

En la evolución de la percepción de adicciones severas en el hogar se mantuvo una estadística estable desde el 2010 hasta la fecha. Incluso se registró un leve decrecimiento que, de acuerdo a Solange Rodríguez Espínola, investigadora del Observatorio, puede tener que ver con la percepción de riesgo o de consumo en la sociedad actual. “No es estadísticamente significativo”, añadió.

Los hogares en los que hay presencia de una persona entre 14 y 25 años son los de mayor incidencia de adicciones. El conurbano bonaerense, por su parte, estuvo por encima del promedio con una incidencia del 4,2%.

Además del estudio a nivel nacional, se presentó un informe que evaluó 660 jóvenes de 15 barrios vulnerables del Conurbano bonaerense y allí el diagnóstico fue alarmante.

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, señaló: “Más allá del avance del narcotráfico, da cuenta del avance del narcomenudeo (organizaciones intermedias) en los barrios. Estructuras clientelares que muchas veces van de la mano con fuerzas policiales. La droga genera ingresos para jóvenes que en espacios legales no hay. Muchos encuentran una posibilidad, incluso, de un consumo extra. Obtener la droga para aliviar su sufrimiento. No son los criminales. Son las víctimas de un proceso de exclusión, marginalidad y adicción”.

Los investigadores se encargaron de caracterizar al alcohol como la puerta de entrada a otras drogas duras. Más del 80% de los jóvenes aseguró haber consumido alguna vez. Más de la mitad había ingerido en el último mes y el 35,6% presentó un consumo alto (varias veces por semana). Por su parte, el 11,3% tiene una ingesta problemática, es decir, la pérdida de la autonomía y la presencia de sintomatología.

Por el lado de las sustancias ilegales, 4 de cada 10 jóvenes dijeron haber probado una de ellas. De allí también se desprende un dato alarmante: el 36% presenta un consumo intensivo, una frecuencia semanal. En el análisis, se detectó que el consumo ocasional es más habitual entre las mujeres y que el problemático es más común en los hombres.

En el gráfico de la prevalencia según sustancia, como en años anteriores, la marihuana sigue siendo la de mayor consumo, sucedida por la cocaína y el paco o la pasta base. Rodríguez Espíndola resaltó que son sustancias asociadas, que la imposibilidad de conseguir una de ellas conduce a adquirir otra. “Además, viene antecedido por el alcohol, que es la puerta de entrada a un consumo posterior”, acotó.

Cuando se les preguntó a los encuestados por el conocimiento de los espacios de recuperación, cerca del 60% aseguró conocer un centro de asistencia, pero la participación en uno de ellos es mínima, por debajo del 7% entre los consumidores intensivos.

“Un entorno de riesgo que vulnera a los jóvenes” se título el siguiente gráfico que muestra una realidad preocupante. Más de la mitad de los jóvenes dicen que un vecino vende droga en su cuadra. Más todavía, el 62,5% conoce a alguna persona que vende sustancias. La realidad social se presenta como una triste invitación a recaer en adicciones.

Casi el 70% de los encuestados considera que la policía conoce o participa de la actividad. Solo el 12% piensa que hay un grupo de choque, que se opone realmente a la práctica. Mientras que cerca de la mitad tiene un familiar o un conocido muerto por participar en actividades ilegales.

Sin poder afirmar una relación de causalidad lineal, la incidencia del delito aumenta entre quienes consumieron drogas durante el último mes y, en especial, entre quienes consumen de forma intensiva. Mientras que entre los jóvenes que nunca consumieron drogas solo el 1,8% participó alguna vez de venta de drogas, el 3,1% participó en un robo o asalto y el 1,4% portó armas en la vía pública.

Luego, los informes fueron analizados por expertos en drogadicción y narcotráfico. Coincidieron en la necesidad de una política de Estado estratégica y duradera, más allá de los gobiernos de turno. A su vez, asumieron que se debe trabajar a conciencia en la problemática del alcohol, por su presunta y peligrosa inocencia. Sobre todo, acordaron en la necesidad de trabajar entre los jóvenes de 15 y 18 años porque en esa franja no está puesta la mirada.

“Más allá de los sectores vulnerables, otros sectores llegan a la droga por su naturalización. En previas y fiestas circula alcohol y sustancias psicoactivas sin ningún tipo de control. Las regulaciones a la venta de alcohol no funciona”, sostuvo Salvia. “Entre los adictos, las víctimas, se deben aplicar políticas no represivas, sino inclusivas”, cerró. (Fuente Infobae)

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