miércoles 22 de noviembre, 2017

Las energías renovables ya son más rentables que las convencionales.

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Por Diego Rovella.

Las energías renovables ya son más rentables que las convencionales.

Las energías sostenibles en el tiempo son aquellas que se obtienen de fuentes naturales y por lo tanto son viirtualmente inagotables ya que se van regenerando por medios naturales. A diferencia de la tradicional, que es cara, contaminante y finalmente agotable, provienen del sol, del aire o del agua de lluvia.

Si tenemos en cuenta que el sol emite naturalmente, y arroja sobre el planeta, cuatro mil veces más energía que la que vamos a consumir anualmente, sería un despropósito no utilizarla por ser limpia, barata y permanente. Sería importante que el país pueda desarrollar todos los elementos tecnológicos posibles y disponibles actualmente para aprovechar esa fuente que, por otra parte, es inagotable. Las radiaciones solares nos brindarán calor y electricidad.

La energía eólica, generada por la fuerza del viento, ha sido utilizada desde la antigüedad para mover barcos y molinos, por ejemplo, y es un tipo de energía verde que depende del constante movimiento de las masas de aire. El aerogenerador es un generador de corriente eléctrica a partir de la energía cinética del viento, siendo una energía completamente limpia y la menos costosa de producir, lo que explica que sea la de mayor futuro en aquellos sitios dónde es factible aplicarla.

La hidráulica, las más desarrollada en nuestro país hasta el momento y quizá en el mundo, es la que genera energía a través de la caída del agua desde determinada altura, energía potencia durante la caída que se convierte en cinética. El agua pasa por las turbinas a gran velocidad provocando un movimiento de rotación que se convierte en energía eléctrica por intermedio de generadores adecuados. Es una energía que necesita de grandes inversiones en represas, turbinas, etc, y que muchas veces resulta inapropiada en regiones dónde la energía fósil es barata, resultando no competitiva. Obviamente, yendo al tema medioambiental, no tiene comparación, sobre todo, que una vez instalada no tiene complicaciones importantes en el mantenimiento.

Esta es una semblanza superficial de las energías sustentables más conocidas y rentables, sin entrar a considerar la maremotriz (aprovechamiento de las mareas), la geotérmica (calor del interior de la Tierra) y la undimotriz (oleajes). Como generalidad podríamos adelantarnos a decir que son muy distintas a las de los combustibles fósiles o a aquellas que se obtienen de centrales nucleares debido a su diversidad y abundancia. Es sabido científicamente que el sol alimentará estas energías renovables por más de cuatro mil millones de años.

Asimismo, estas energías sustentables no producen gases de efecto invernadero ni otras emisiones, contrariamente a lo que ocurre con los combustibles fósiles. Tampoco existirían riesgos nucleares por accidentes.

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Cambiar el paradigma no será tarea fácil, pero de cara al futuro resulta indispensable dado la necesidad de que cuidemos el único planeta que tenemos para vivir. Significará no sólo un cambio medioambiental, sino también una modificación política, social y cultural ya que estamos acostumbrados en las grandes ciudades y en las pequeñas a la utilización de combustibles fósiles, sucios, caros y agotables, pero indispensables. Sólo en algunos países los cambios son realmente importantes y generales, pero este desarrollo de las energías renovables es mucho más visible en zonas rurales sí de muchos países que aprovechan sus recursos naturales sustentables, que desean proteger el medioambiente dónde viven y que se educan y adquieren conocimientos adecuados para mantener esa sustentabilidad ambiental.

En esta dirección, desde la organización “Fuentes Renovables” afirman que el dinero hoy va a las fuentes renovables porque son más rentables, lo que cambiará el mundo. Aseguran que abolida la esclavitud se pasó al petróleo, y ahora el paso siguiente es desarrollar una economía con fuentes de energía limpia, y se especula que para el años 2050 se podrá llegar a un sistema 100% renovable.

Los países más expuestos–según datos internacionales–a este cambio desde el punto de vista financiero son Estados Unidos, Canadá, China y Rusia dónde los fósiles son los combustibles más numerosos, pero sin embargo las energías renovables están en fuerte desarrollo en estos últimos años en países como Alemania (un tercio del total), Gran Bretaña, Italia y Francia.

No obstante, si bien es cierto que cada vez se necesitará menos dinero para la implementación y mantenimiento de las energías sustentables, también es cierto que todo dependerá de la regulación y la voluntad política de los gobiernos que deberían ser los encargados de apoyar esta transformación económica y cultural en pos de cuidar el medioambiente.

Regionalmente, son Brasil (muy por arriba), México, Chile y Uruguay los que más han invertido en energías sostenibles en América latina (más de mil millones de dólares). siendo Uruguay el país con mayor porcentaje de energía eólica. Son inversiones que continúan en pleno ascenso estando Argentina, Colombia y Venezuela a la espera de estas inversiones en energías limpias que, de a poco, se van concretando, sobre todo en la Argentina.

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Este año el Presidente Macri anunció la firma de 16 convenios (hay muchos más en carpeta para rubricarse) para el desarrollo de proyectos de energías sostenibles que van a generar 818 megavatios de potencia, que representan inversiones de 1.200 millones de dólares. Afirmó que la Argentina podría convertirse con el tiempo en una potencia solar y especula con llegar en 2018 al 8% de la matriz energética con energías limpias, que hoy es del 2%.

Concretamente, se firmaron siete proyectos para energía eólica por más de 400 megavatios que se implementarán en Buenos Aires, Santa Cruz, Río Negro, Chubut y Neuquén; otros cuatro de pequeños aprovechamientos hidroeléctricos por 11 megavatios en Mendoza y Río Negro: otros dos de energía solar por 400 megavatios en Jujuy y Salta y el último de biogás por 1,2 megavatios en Santa Fe. Se calcula que finalmente las inversiones serán de más de 4.000 millones de dólares y se generarán más de 20.000 nuevos puestos de trabajo.

Las políticas apuntan al aprovechamiento integral del sol del norte y los vientos del sur, y a la creación de reglas claras para los privados de cara a esas inversiones. Por caso, el parque eólico que se va a desarrollar en la puna jujeña creará 600 puestos de trabajo y producirá energía para venderla al sistema interconectado nacional con una ganancia genuina para la provincia. Se instalarán paneles solares en 600 hectáreas a 4 mil metros de altura, con una inversión de 400 millones de dólares, llegando en 4 o 5 años al autoabastecimiento.

En cuanto a la energía eólica, el mayor de los parques podría instalarse en Bahía Blanca mediante una inversión de 200 millones de dólares para obtener entre 100 y 150 megavatios de potencia. Son 13 los proyectos que se vienen impulsando en la zona del sur de la provincia de Buenos Aires. Los proyectos se van a replicar en Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Mendoza. (Por Diego Rovella, diputado de la provincia de Buenos Aires por la UCR/Cambiemos y presidente de la comisión de Educación de la Cámara baja bonaerense)

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