jueves 19 de octubre, 2017

Misterios de aviones desaparecidos en la Argentina.

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Los casos más intrigantes de la aeronáutica en el país.

Misterios de aviones desaparecidos en la Argentina.

Los avances tecnológicos y la cantidad de herramientas de control de la aeronáutica actual hacen que cada caso de un avión desaparecido despierte una especial intriga. Es lo que pasa con el vuelo bimotor perdido tras partir del aeródromo de San Fernando el 24 de julio pasado.

La nave que se dirigía rumbo a Las Lomitas, en Formosa, presuntamente con tres tripulantes, dejó de ser detectada por los radares locales y nacionales cinco minutos después del despegue. El último registro del vuelo se obtuvo en el radar tridimensional de Merlo, cuando volaba a 1800 pies de altura en la zona de Nueva Palmira, confirmaron fuentes de la Fuerza Aérea. Su búsqueda, dos semanas después, sigue siendo infructuosa.

Hubo muchos casos de misterios aéreos en el país. Algunos resueltos por completo, otros parcialmente, y uno, el del TC-48, que sigue sin resolverse. Cuando una situación así ocurre, independientemente de la inversión en el rescate, debe considerarse también el riesgo. En muchos casos de accidentes en geografías complejas, se evalúa si es necesario poner en peligro otras vidas para encontrar los restos.

Lo más curioso, en este caso, es que la trayectoria del viaje no era por lugares montañosos o inhóspitos, de difícil accesibilidad, como los antecedentes históricos. Eso hace que su desaparición sea más misteriosa aún.

Una de las hipótesis que se maneja es que el avión se haya hundido en una zona de barro y una densa vegetación que se modifica permanentemente por los sedimentos.

Estos son algunos de los mayores misterios en la aeronáutica nacional:

1947: el Star Dust, tensión y enigma “paranormal”

El 2 de agosto de 1947, el vuelo CS59 de British South American Airways (un Avro Lancastrian con seis pasajeros y cinco tripulantes), le anunció a la torre de control del aeródromo Los Cerrillos de Santiago, en Chile, que estimaba llegar a esa capital en cuatro minutos.

El avión, con seis pasajeros y cinco tripulantes, bautizado como Star Dust, había partido desde Morón a las 17.45. El capitán del vuelo era el experimentado piloto británico Reginald James Cook.

Los pasajeros eran los británicos Paul Simpson, Peter Young y Erik Gooderham, el suizo Harold Pagh, el palestino W. Atallah y la alemana Martha Linbert.

Las búsquedas de aviones chilenos y argentinos comenzaron de manera inmediata, pero no hubo forma de encontrar los restos del avión.

Simpson, uno de los pasajeros, era un diplomático británico y supuestamente transportaba documentos secretos, por lo que se generó cierta tensión entre la Argentina y Gran Bretaña y hubo rumores de un posible sabotaje.

Pero lo que más sorprendió fue la última comunicación hecha desde el avión en código morse. Se informó: “ETA (tiempo estimado de llegada) Santiago 17.45 STENDEC”. La misteriosa palabra, nunca explicada, disparó distintas teorías que vincularon la desaparición del avión con los extraterrestres. De hecho esa palabra dio lugar al nacimiento de una revista española especializada en ovnis y el mundo paranormal. La publicación se llamó Stendek.

Pero en 1998, en una expedición en el cerro Tupungato, el andinista tandilense Pablo Reguera dijo haber encontrado restos de un accidente aéreo. Tras esa información, en 1999 se organizó una expedición para encontrar el avión, pero un temporal les impidió llegar al lugar señalado.

En enero de 2000, restos humanos y fragmentos de la aeronave fueron finalmente encontrados en la frontera entre Chile y Argentina.

Los cadetes de la Fuerza Aérea Argentina antes de partir en el TC-48, el mayor misterio de la aeronavegación nacional

Los cadetes de la Fuerza Aérea Argentina antes de partir en el TC-48, el mayor misterio de la aeronavegación nacional. Foto: Archivo

1950: el vuelo perdido en el estrecho de Magallanes

El 22 de marzo de 1950, el Avro Lincoln de la Fuerza Aérea Argentina se perdió en el estrecho de Magallanes. Un parte de la Fuerza Aérea Argentina, informó un día después: “El comando en jefe comunicó esta tarde que el avión de exploración 019, que conjuntamente con otros realizaba una habitual práctica de navegación, y que decoló desde Río Gallegos hacia Usuhaia e Islas de los Estados, se encuentra retrasado desde las 17 de ayer, en que dio su posición en proximidades de la Isla Fagnano”. En el vuelo viajaban 11 tripulantes.

El Ministerio de Aeronáutica dispuso de una extensa búsqueda y se apoyó de “los radioaficionados de la zona”, según indicó en un comunicado tres días después de la desaparición del vuelo. Pero unas semanas más tarde, se abandonó el rastrillaje.

En 1950, la publicación de La Nación sobre el avión perdido en Tierra del Fuego

Casi 60 años más tarde, en 2009, las autoridades chilenas confirmaron que restos encontrados en un glaciar chileno pertenecían al Avro Lincoln, de fabricación británica, que había sido informado como perdido por la Argentina.

Según registros de la Fuerza Aérea Argentina, el avión cayó en un glaciar y, tras un proceso de deshielo, los restos fueron desplazados hasta el lugar donde fue encontrado durante una excursión.

Cerca de las partes del avión se encontraron también restos óseos. Se enviaron los huesos a los Estados Unidos para realizar el proceso de carbono 14, pero luego de los estudios correspondientes se determinó que no se trataba de los tripulantes argentinos, sino de pobladores que habían habitado la zona hace más de 200 años.

1964: medio siglo desaparecido. hasta que se evaporó un lago

El avión Pipper Apache Twin Engine, con varios dirigentes de empresas petroleras, desapareció el 19 de octubre de 1964, en Chubut. La búsqueda, según publicó el diario LA NACION, se llevó a cabo durante varios días: “Catorce aviones, un centenar de automóviles y lanchas con motor fuera de borda siguen en constante patrullaje [.] en busca del avión Piper Apache [.] en el espacio que media entre Comodoro Rivadavia, el lago Colhue Huapí, colonia Sarmiento y el lago Musters, situado al oeste de Sarmiento”, se escribió.

Unos días después fueron hallados los cuerpos de las víctimas: el piloto, que pertenecía a la empresa Dowell, y los pasajeros que eran el jefe de Ingeniería de Pan American Argentina Oil Co., Miguel Sánchez Navarro, y dos ingenieros de apellidos Bruera y Pensel.

La búsqueda de la nave continuó. Se realizaron dragados, rastrillajes y no se encontró nada. Más adelante, en 1980, otra vez se retomó la búsqueda, pero también fracasó.

En abril de 2016, Omar Oporto, encargado de una estancia de la zona de Sarmiento, encontró los restos semienterrados de un ala en un sector del lago Colhué Huapí. El hallazgo fue posible por la evaporación natural del agua.

1965: el TC-48, el mayor enigma, aún sin resolver

El TC-48 se perdió en el Caribe en noviembre de 1965. El vuelo de la Fuerza Aérea Argentina llevaba a un grupo de 54 cadetes para tareas de instrucción en los Estados Unidos, además de oficiales y suboficiales. Se trataba de una especie de premio de graduación para los cadetes. Hicieron escalas en Chile, Perú y Panamá. El 3 de noviembre decolaron desde la Base Howard de la Fuerza Aérea norteamericana en Panamá, con destino a Tegucigalpa, El Salvador.

Ese mismo avión hacía el mismo trayecto cada año y en la misma fecha. Aquel 3 de noviembre de 1965, partió acompañado del otro Douglas DC4 -para transporte de paracaidistas-, el T-43, que llegó sin problemas a El Salvador.

El vuelo se declaró en emergencia a pocos minutos de partir por fuego en uno de sus cuatro motores. Y ya no hubo contactos. Nada se supo de ninguno de sus 69 ocupantes. Sigue siendo uno de los mayores misterios aeronáuticos en el mundo.

En 1967 y luego de 23 expediciones a la selva y más de 50 vuelos de avionetas y helicópteros, el gobierno costarricense dio por terminada la búsqueda. Se supone que el avión puede haber caído en el mar, entre Costa Rica y Panamá, a 30 kilómetros de la costa. Esa es la versión que surge luego de una investigación norteamericana, que encontró varios chalecos en el agua. Sin embargo, los restos fueron enviados a la Argentina y el material no coincidía con el utilizado por nuestros soldados. Ningún cuerpo fue encontrado aún.

Según la aviación civil de Costa Rica, el avión sigue perdido en la selva. Se han hecho varios documentales al respecto.

José Campos, rescatista de Costa Rica que participó en un documental argentino hecho a 50 años de la desaparición del TC-48, comentó al diario LA NACION de ese país: “Este avión es el santo grial de la búsqueda de montaña en Costa Rica. Lo he buscado varias veces, pero como esa selva es tan cerrada y oscura puede ser que la hayamos pasado a 100 metros y no sabemos”.

La Argentina jamás abandonó la búsqueda. Varias expediciones se hicieron en los últimos años. En una de ellas, hace tres años, el grupo argentino que se internó durante 15 días en la selva de Talamanca, encontró restos de una civilización precolombina desconocida. La expedición contactó al Museo Nacional de Costa Rica y el helicóptero argentino acercó a los historiadores locales hasta el lugar, para luego continuar con las tareas originales.

1997: el Pipper chileno, 20 años perdido

El Pipper PA-23-250, con matrícula CC-CCH despegó desde Balmaceda, Chile, el 8 de abril de 1997. En su último contacto radial el piloto Carlos Allende Almarza, dio un parte “sin novedad” a unos 7 kilómetros al oeste de Balmaceda. Debía viajar uno 300 kilómetros al sur, hasta Villa O’Higgins. Nunca llegó.

Si bien no se trata de un avión argentino, las tareas de rescate se realizaron en conjunto con la Fuerza Aérea Chilena. Las malas condiciones climáticas y las tormentas de nieve hicieron imposible encontrar el avión. El único dato sobre aquel vuelo fue el de testigos de la estancia argentina Guillermina, que afirmaron haber escuchado el sonido.

La aeronave llamada “Don Carlos”, llevaba al coronel Guillermo Peña Hevia, al coronel retirado Guillermo Van Schowen Figueroa, el sargento José Llanca Oyarce y el soldado Mardoqueo Ruiz Fuentes, que participaban de la construcción de la carretera austral en Chile. Las búsquedas se realizaron durante varios días a ambos lados de la frontera sin éxito.

El 3 de octubre del año pasado, dos guardaparques argentinos, Mariano Spisso y Adrián Falcone, durante un patrullaje de rutina, encontraron partes del avión y restos humanos en un lugar de poco acceso en el Parque Nacional Perito Moreno, cerca del lago Burmeister.

La Fiscalía Federal de Caleta Olivia tomó la investigación y pese a lo inaccesible del lugar donde se encontraba la aeronave, un mes después pudo determinar que se trataba del avión chileno perdido. (Fuente La Nación)

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