viernes 22 de septiembre, 2017

Los ministros argentinos tienen casi la mitad de su dinero fuera del país.

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Por Carlos Cué para El País de España.

Los ministros argentinos tienen casi la mitad de su dinero fuera del país.

En Argentina, tener el dinero fuera del país es lo normal. El Gobierno acaba de promover una amnistía fiscal y han aparecido 116.000 millones de dólares, un récord mundial. Lo que es más raro es ver que también los ministros, encargados de convencer a los inversores para que traigan su capital al país, tienen su fortuna en el exterior. La tenía Mauricio Macri, y decidió repatriarla el año pasado ante la polémica que estalló tras los papeles de Panamá, y la sigue teniendo buena parte del Gobierno. El 46% de los bienes que declaran los miembros del Ejecutivo está en el exterior, según un informe de La Nación elaborado con datos oficiales.

En la lista de los ministros que más dinero tienen fuera del país están dos figuras clave de la política económica, dos personas que se reúnen casi a diario con representantes de fondos interesados en traer millones de dólares a Argentina y que les tratan de convencer de que este país ha dejado de ser un lugar inseguro y ahora pueden confiar en que su dinero estará tranquilo. Se trata del ministro de Economía, Nicolás Dujovne, y el responsable del Banco Central, Federico Sturzenegger.

Dujovne proviene de una familia de inversores inmobiliarios que tuvo incluso relación comercial con los Trump y dirigía una consultoría antes de dejarlo todo para incorporarse al Gobierno en enero de este año. En 2016, cuando aún no era ministro –son los datos que está obligado a publicar- tenía casi toda su fortuna en el exterior. Tenía 85 millones de pesos fuera (4,25 millones de euros) y 11 millones de pesos dentro (550.000 dólares). Un portavoz de Dujovne confirma que, ocho meses después de llegar al cargo, el ministro aún no ha repatriado ese dinero, pero asegura que lo hará en cuanto tenga tiempo para dedicarse a su patrimonio. El capital está invertido en EEUU en bonos argentinos.

Dujovne ofreció un argumento similar al de otros ministros y el propio Macri: “Durante el kirchnerismo sentía que mi patrimonio estaba más protegido en el exterior”. El asunto genera cierta polémica en el Gobierno, donde conviven personas con mucho dinero en el exterior con otros que tienen muy poco capital o lo invierten en Argentina. Laura Alonso, responsable de la Oficina Anticorrupción, y cercana a Macri, señala a EL PAÍS: “No está obligados a hacerlo, pero creo que es bueno que los miembros de un Gobierno inviertan en su país. Aumenta la confianza y garantiza, de algún modo, que van a esforzarse mucho para que todo vaya bien. El presidente repatrió los fondos que tenía en el exterior. Es una buena señal y demuestra su compromiso y confianza en el cambio”.

Todos insisten en que antes de 2015, cuando ganó Macri, nadie confiaba en tener el dinero en una Argentina en manos de los Kirchner. Pero nadie explica por qué dos años después de llegar Macri aún no lo han traído. Tampoco lo ha hecho uno de los mejores amigos del presidente, Gustavo Arribas, jefe del espionaje argentino y antes intermediario en compraventa de jugadores de fútbol. Tiene 108 millones fuera, el 85% de su fortuna declarada (5 millones de euros), y declara dos cuentas en Suiza con dos millones de euros. Arribas fue muy polémico por su presunta implicación como intermediario en una comisión de Odebrecht por obras públicas en Argentina, que él niega de plano. El caso fue sobreseído por falta de pruebas.

El ministro de Industria, Juan José Aranguren, que negocia grandes inversiones en energía, uno de los mayores potenciales argentinos, tiene 88 millones fuera (4,4 millones de euros). Y Sturzenegger, presidente del Banco Central, tiene 1 millón de euros fuera, el 70% de su capital. La mayoría de este dinero está en acciones en Wall Street o distintos fondos. En Argentina se sospecha que estas cantidades en realidad están rebajadas con repartos de bienes entre varios miembros de la familia o valoraciones a la baja. Macri, por ejemplo, pertenece a una de las familias más ricas del país pero declara 82 millones de pesos (4,1 millones de euros).

Es casi una constante. El anterior ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, al que relevó Dujovne cuando fue destituido de manera fulminante a finales de 2016, también tenía su capital fuera. Y tampoco lo trajo mientras viajaba por todo el mundo pidiendo a los inversores que confiaran en Argentina. Antes de salir del Gobierno, Prat Gay declaraba cinco cuentas e inversiones distintas en EEUU con 40 millones de pesos (2 millones de euros). Como Dujovne, también aseguraba que su dinero estaba en bonos argentinos.

En Argentina este tipo de noticias no sorprende a nadie. Después de tantas crisis, vaivenes monetarios y hasta un corralito, nadie se fía. La clase media-alta tiene el dinero fuera y la media-baja, si puede ahorrar, lo hace en dólares y lo guarda en casa. Lo llamativo es que dos años después de la llegada al poder de Macri, las cosas hayan cambiado tan poco incluso en su entorno más cercano. “Voy a traer parte de mi dinero, y parte quedará afuera para mis hijos”, confesaba Carlos Melconian, hombre de confianza de Macri y expresidente del Banco Nación, el gran banco público. Antes de convencer al mundo de que Argentina ha cambiado, Macri tiene aún tarea en su propio círculo. (Por Carlos Cué, para El País de España)

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